Los nacionalistas flamencos son la clave en las elecciones belgas del domingo
Bélgica celebrará mañana elecciones generales anticipadas, con todas las miradas puestas en el resultado que obtenga el partido flamenco N-VA, que defiende la independencia de Flandes, la próspera mitad norte del país de habla neerlandesa.
La caída del gobierno de coalición presidido por el democristiano flamenco Yves Leterme, a causa del eterno conflicto lingüístico entre neerlandófonos y francófonos, ha forzado el adelantamiento de los comicios en un momento crítico para el país y a pocas semanas de que Bélgica asuma la presidencia rotatoria de la Unión Europea.
Si, como predicen los sondeos, los nacionalistas de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) se convierten en el partido más votado en Flandes, la perspectiva de una salida rápida a la grave crisis política y de Estado que vive Bélgica desde el 2007 se evaporará, según todos los analistas.
La crisis del euro y la creciente presión de los mercados sobre los bonos de este país, el más endeudado de la Europa próspera, apenas han estado presentes a lo largo de la campaña, conscientes los partidos de que algo todavía más básico, el futuro de Bélgica como Estado, se va a jugar en las urnas. Bruselas es la clave de todas las disputas, y de su destino depende el futuro de Bélgica.