Diario de León

El huracán «Alex» obliga a detener la tarea de limpieza en el Golfo de México

Pegotes de alquitrán continúan llegando a las playas de Florida coincidiendo con el paso de la tormenta tropical, que ha agravado los daños medioambientales

Una pala utilizada para la retirada de los restos de vertido.

Una pala utilizada para la retirada de los restos de vertido.

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efe | miami

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Pegotes de chapapote (alquitrán) siguen llegando a las playas del noroeste de Florida, en momentos en que el paso del ciclón Alex por aguas del Golfo de México perjudica y retrasa las tareas de limpieza del derrame de petróleo, según informaron ayer las autoridades de Florida.

«Las condiciones meteorológicas serán desfavorables hasta mañana, jueves -”por hoy-”, para el desarrollo de las operaciones de recuperación» de las zonas afectadas por el vertido de crudo, señaló el Departamento de Protección Medioambiental de Florida (DEP).

Funcionarios de los condados de Escambia y de Santa Rosa indicaron que continúan llegando fragmentos y bolas de alquitrán a sus playas y que, en un reconocimiento aéreo, se avistaron manchas negras de petróleo y «espuma» cerca de las playas de Pensacola y Johnson, situadas en Escambia.

Riesgos. En los últimos días, el Departamento de Sanidad del condado de Escambia ha alertado sobre los riesgos de bañarse en aguas de zonas comprendidas entre las playas de Park West y Pensacola, incluido Fort Pickens.

Además, los pasos de Pensacola y Perdido permanecen cerrados durante los momentos de marea alta, con el objetivo de reducir la cantidad de crudo que pueda entrar en canales y ríos interiores.

Hasta el momento no se ha registrado la presencia de crudo en ninguna zona del litoral floridano, a excepción de la costa noroeste, procedente de la «marea negra».

La marea negra de petróleo es producto de un escape de crudo de un pozo submarino en el Golfo operado por la empresa BP, que se originó tras la explosión y hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon el 20 de abril pasado.

La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (Noaa, por su sigla en inglés) mantiene un 33,2 por ciento de la cuenca marítima restringida a la pesca, como consecuencia del vertido. «Esto significa que más del 66% de las aguas del Golfo están disponibles para la práctica de la pesca», destacó la Noaa.

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