Clegg califica de «ilegal» la guerra de Irak y se distancia de EE.UU.
El viceprimer ministro británico Nick Clegg calificó ayer en el Parlamento de «ilegal» la guerra de Irak, pero un portavoz de Downing Street, oficina del primer ministro, se distanció de sus palabras. El político liberaldemócrata, que sustituía en el turno habitual de preguntas al Primer Ministro a David Cameron, de visita en Washington, criticó la invasión del país árabe por EE.UU. y Gran Bretaña en el 2003.
Al igual que la mayoría de los diputados conservadores, Cameron apoyó en su día la guerra frente a la oposición parlamentaria única de los liberaldemócratas, aliados de los tories desde las pasadas elecciones.
Dirigiéndose al hoy portavoz laborista de Justicia, Jack Straw, que era ministro de Exteriores cuando se decidió la invasión, Clegg dijo que «un día tal vez tendría que justificar su papel en la decisión más desastrosa de todas, la invasión ilegal de Irak».
Un portavoz de Downing Street se apresuró a precisar que el viceprimer ministro Clegg había hablado a título particular y agregó que la legalidad de la aquella guerra estaba siendo estudiada por una comisión independiente. «El Gobierno de coalición (conservador-liberaldemócrata) no expresó su punto de vista sobre la legalidad o ilegalidad del conflicto iraquí», dijo el portavoz, quien agregó también que ello no impide que «miembros concretos del Gobierno no puedan expresar a título particular sus puntos de vista».