París presenta su reforma legal para endurecer la inmigración
El Pacto Europeo de la Inmigración y los compromisos con sus socios comunitarios sirvieron ayer como principales argumentos para el Gobierno francés en defensa de su proyecto de ley que endurece la lucha contra los sin papeles y agiliza su expulsión, incluida la de ciudadanos comunitarios sin recursos. «Este proyecto de ley es indispensable para que Francia respete sus compromisos europeos», subrayó el ministro de Inmigración, Éric Besson, al presentar ante los diputados un texto que facilitará en particular las polémicas expulsiones de gitanos rumanos y búlgaros. Besson, sabedor de que cualquier alusión a esos gitanos sería considerada discriminatoria, no los citó directamente pero se refirió a ellos al defender las nuevas disposiciones para devolverlos. El proyecto prevé que podrán ser expulsados de Francia los extranjeros, comunitarios incluidos, que «representen una carga» para el Estado, que hayan cometido «actos repetidos de robo» o que se dediquen a la «mendicidad agresiva». «Esas medidas no derivan de la política de seguridad», sino se enmarcan en la «directiva del retorno», en el principio de que «la UE no debe convertirse en un supermercado de la protección social», argumentó.