Dimite el ministro de Defensa de Corea del Sur dos días después del ataque

China apuesta por reanudar la negociación a seis bandas en la península coreana

Una mujer pasa junto a una casa destruida en la isla surcoreana de Yeonpyeong.

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efe | seúl

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El ministro surcoreano de Defensa, Kim Tae-young, presentó ayer su dimisión, dos días después del ataque de Corea del Norte sobre una isla surcoreana que causó cuatro muertos. La renuncia se produjo en medio de una lluvia de críticas por parte de la oposición, pero también de legisladores del gobernante Gran Partido Nacional, por considerar que la reacción militar ante los disparos de artillería de Pyongyang de este martes fue demasiado tibia.

El ataque norcoreano sobre la isla de Yeonpyeong, situada en plena frontera intercoreana en el Mar Amarillo (Mar Occidental), se produjo por sorpresa y causó la muerte de dos civiles y dos militares, además de dieciocho heridos, cinco de ellos de gravedad, en el bando surcoreano. Las fuerzas surcoreanas respondieron a su vez con artillería, en un intercambio de disparos que duró cerca de una hora.

En Seúl, inmediatamente después del ataque norcoreano, el presidente Lee Myung-Bak instó a evitar «una escalada» de la violencia, lo que aparentemente marcó el tono de una respuesta tachada de demasiado pasiva por algunas facciones políticas, según Yonhap.

La postura china. El gobierno chino apostó ayer por la reanudación de la negociación a seis bandas para tratar el conflicto en la península Coreana, que se paralizaron a finales del 2007.

«Es importante e imperativo reiniciar las conversaciones a seis partes lo antes posible», declaró hoy en rueda de prensa el portavoz de turno del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hong Lei. «Todas las partes deben hacer esfuerzos para exponer de manera adecuada sus preocupaciones en el marco de trabajo de las conversaciones a seis (que incluyen a las dos Coreas, EE.UU., China, Japón y Rusia)», agregó.

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La respuesta china llega el día después de que Estados Unidos y el resto de potencias pidiesen la mediación del gigante asiático, principal aliado político y económico del régimen de Pyongyang. De hecho, el Departamento de Estado de Estados Unidos dijo también que preparaba una respuesta unificada, mesurada y deliberada con sus socios del diálogo nuclear a seis bandas.