La oposición egipcia rechaza cualquier diálogo con el régimen
Los principales grupos de la oposición egipcia rechazaron ayer rotundamente la propuesta del presidente egipcio, Hosni Mubarak, de dialogar con las fuerzas políticas con el fin de efectuar reformas constitucionales.
«El pueblo y los Hermanos Musulmanes rechazan cualquier diálogo con Mubarak, con su vicepresidente o con el Gobierno, y la principal demanda para todos es el derrocamiento del régimen», aseguró un portavoz de los Hermanos, Gamal Nasar.
Mubarak, de 82 años y en el poder desde 1981, encargó el lunes al vicepresidente Omar Suleimán que abra un diálogo con las fuerzas políticas egipcias para negociar posibles reformas de la Constitución.
Para los Hermanos Musulmanes, que representan la mayor fuerza opositora de Egipto, «el problema no es con la persona de Suleimán sino con las políticas de este régimen». Esta formación islámica ilegalizada lanzó además su propia «hoja de ruta» para preparar el Egipto pos-Mubarak: el presidente del Tribunal Constitucional Supremo, Faruk Sultán, debería reemplazar al mandatario después de que éste dimita por carecer ya su régimen de legitimidad.
Según los Hermanos, la Constitución contempla que el presidente del Parlamento, Fathi Surur, asuma el mando tras la renuncia de Mubarak, pero consideran que aquel también está «invalidado» para ejercitar el cargo, por lo que finalmente la responsabilidad debería recaer en Sultán. Después de esto, se celebrarían elecciones parlamentarias transparentes y se reformaría la Constitución, tras lo cual se convocarían comicios presidenciales, según dijo Mahmud Gazali, otro dirigente de este grupo.
Propuesta «inválida». La misma postura de rechazo al diálogo con Mubarak la expresó también la Asamblea Nacional para el Cambio -que apoya al premio Nobel de la paz Mohamed El Baradei-, que calificó la propuesta de diálogo como «inválida», según dijo Hasan Nafae, uno de los dirigentes de este grupo.
La iniciativa de Mubarak para mantener un diálogo con las fuerzas políticas se produjo después de nombrar a los ministros del nuevo Gobierno, 15 de ellos procedentes del antiguo gabinete, algo que también rechazó la oposición.
De momento, la oposición sólo está dispuesta a dialogar con el Ejército, el único órgano en el que confía.