Egipto celebra a lo grande su fiesta de la revolución
Centenares de miles de egipcios celebraron ayer la fiesta grande de la revolución en la plaza Tahrir de El Cairo con la mayor manifestación desde el pasado día 25 para conmemorar la renuncia hace una semana del presidente Hosni Mubarak.
Con motivo de esta jornada de celebraciones, la céntrica plaza se tiñó de rojo, blanco y negro, los colores de la bandera egipcia, presentes en pegatinas, velos de mujeres, cintas para el pelo, pinturas en las caras de niños y adultos, y en las enseñas nacionales que muchos manifestantes portaban.
La fiesta estuvo aderezada con canciones patrióticas, difundidas a través de los altavoces distribuidos por la plaza, que los egipcios cantaron y acompañaron con las palmas y el movimiento de las banderas. Dentro de la plaza el ambiente era completamente festivo, pese a que no cabía ni un alfiler y los presentes tuvieron que sufrir numerosos empujones y apretujamientos, que en algún momento degeneraron en discusiones que no pasaron de las palabras.
De forma espontánea se formaron corros de voluntarios que impedían que hubiera contacto físico entre hombres y mujeres; además muchos no pudieron acceder a Tahrir y tuvieron que conformarse con quedarse en las calles aledañas para celebrar la fiesta. «Al mismo tiempo es un día triste porque estamos rindiendo homenaje a los mártires de la revolución», indicó la joven mientras apuntaba los numerosos carteles que había en la plaza con fotos de los muertos en las revueltas populares.