La Otan ultima los detalles para la operación militar en territorio libio
El hijo de Gadafi asegura no tener miedo a la intervención internacional
Una multitud celebra en Bengasi la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Los países de la Otan acordaron ayer acelerar sus preparativos para una posible operación militar en Libia, pero pospusieron cualquier decisión sobre si se usará el marco de la organización para combatir al régimen de Muamar el Gadafi.
Según fuentes diplomáticas, todos los estados miembros apoyaron ayer que se completen los planes militares «lo antes posible», a pesar de que dos socios -”Alemania y Turquía-” rechazan una intervención extranjera en Libia y han dejado claro que sus tropas no participarán en ningún ataque.
Fuentes de la Otan insistieron ayer en que la resolución de la ONU «deja abierta cualquier opción» para la aplicación del bloqueo aéreo, tanto por organizaciones como la propia Alianza como por varios estados de forma individual. Así, no descartan que una coalición de países pueda adelantarse e imponer por su cuenta la zona de exclusión para impedir los bombardeos de Gadafi sobre los rebeldes y que luego la Otan -”que necesita el consenso de sus 28 miembros-” se sume y apoye esa operación.
Francia y Reino Unido ya anunciaron ayer el envío de aviones de guerra al Mediterráneo para comenzar los ataques aéreos que se consideran necesarios para establecer la zona de prohibición de vuelos. Junto a ellos, varios países de la Alianza, como Estados Unidos, Noruega, Dinamarca, Canadá, y algunos estados árabes se mostraban ayer dispuestos a intervenir sin la Otan.
Planes. El anuncio de un alto el fuego inmediato por parte de Trípoli no hizo cambiar los planes de la Alianza Atlántica. Según testigos, pese al alto el fuego los combates continuaron ayer por la tarde en las afueras de la ciudad de Misrata, en el oeste del país, y al sur de Ajdabiya, en el este y a 160 kilómetros de Bengasi.
El secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, consideró ayer que hay «una necesidad urgente» de que la comunidad internacional intervenga en Libia. «La resolución (aprobada por el Consejo de Seguridad) envía un mensaje alto y claro de toda la comunidad internacional al régimen de Gadafi: detenga su violencia brutal y sistemática contra el pueblo de Libia inmediatamente», señaló Rasmussen en un comunicado tras reunirse con los embajadores de los 28 socios de la Alianza.
Según Rasmussen, a día de hoy «hay una necesidad urgente, un firme apoyo de la región y un claro mandato de la ONU» para actuar en Libia.
Se cumplen, por tanto, las tres condiciones que los ministros de Defensa de la Alianza habían fijado para plantearse una posible operación militar en el país africano.
Las mayores reticencias a aprobar una acción de la Otan siguen llegando de Alemania y Turquía, según fuentes diplomáticas, aunque a priori ninguno de los dos usaría su capacidad de veto para frenarla. Todas las decisiones de la Alianza se toman por consenso, por lo que el «no» de un sólo país bastaría para frenar una operación.
Seif el Islam Gadafi, hijo de Gadafi, dijo tras la aprobación de la resolución, que no «tienen miedo» a una intervención militar internacional y aseguró que la decisión de la ONU de «bombardear Libia» no es ayudar a la población, «sino matarla».