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ÍÑIGO DOMÍNGUEZ | ROMA
León

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La primera jornada de bombardeos sobre Libia en la operación Odisea del amanecer ofreció resultados descontados, como que fuera un éxito para los aliados y que Muamar Gadafi anunciara que no se rendirá jamás, pero también sorprendió con un imprevisto diplomático. El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, que el sábado se hizo la foto en la reunión de París que decidió la ofensiva, criticó las operaciones porque, en su opinión, han ido más allá del objetivo de imponer la zona de exclusión aérea autorizado por la resolución 1973 de la ONU.

Consiste en velar por la prohibición de cualquier vuelo en territorio libio, una medida pensada para evitar ataques a la población. «Lo que queremos es proteger a los civiles, no bombardear a otros», censuró. Por ello anunció que pedirá una reunión de emergencia de la Liga Árabe.

Apoyo imprescindible. La importancia de este inesperado desmarque se comprende al pensar en la relevancia que precisamente se dio en vísperas del ataque a contar con el apoyo del mundo árabe. Era esencial para evitar la peligrosa imagen de una injerencia occidental en un país musulmán. Conscientes de ello, tanto EE.UU. como Francia, líderes de la alianza militar contra Libia, se apresuraron a replicar a Musa. Se está aplicando «solo y plenamente la resolución de la ONU», precisó el Ministerio de Defensa francés, mientras fuentes de la Casa Blanca apuntaban que el mandato del Consejo de Seguridad «hace referencia a todas las medidas necesarias para proteger a los civiles». «Esto incluye la zona de exclusión aérea pero va más allá», puntualizaron.

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