Abás se sacude la tutela de EE.UU. y pide la entrada en Naciones Unidas
El líder palestino reclama el reconocimiento pleno como estado.

Abás entrega a Ban, la solicitud de adhesión de Palestina.
Fue el momento que todo el mundo en Naciones Unidas había estado esperando en esta Asamblea General, por no hablar de los palestinos durante décadas: Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Palestina, cumplió con su promesa de entregar al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, su petición de ingresar en la organización como miembro de pleno derecho, pese a las intensas presiones de EE.UU. y la Unión Europea, entre otros actores internacionales. «No creo que nadie con una pizca de conciencia pueda oponerse a nuestra petición de convertirnos en miembros de pleno derecho de la ONU», suspiró el líder de 76 años, que fue recibido con una espectacular ovación.
Abás fue interrumpido varias veces por los aplausos de una sala más acostumbrada a la grandilocuencia que a las emociones, pero dos momentos hicieron levantarse de sus asientos a las delegaciones de medio mundo: cuando Abás blandió en el aire la copia de la solicitud que acababa de presentar y cuando parafraseó al fallecido líder palestino Yaser Arafat, que murió sin ver convertido su sueño en realidad. Su súplica, sin embargo, sigue más viva que nunca: «No dejéis que la rama de olivo se me caiga de la mano», recitó su sucesor.
Tanta era la expectación que había suscitado este movimiento diplomático que la oficina del portavoz de la ONU anunció el momento en que se concretó por los altavoces: 11.35. Apenas tres horas después Ban Ki-moon transmitió la petición al Consejo de Seguridad, cumpliendo con su promesa de que no habría «retrasos políticos», como temía Abás. El organismo ser reunirá el lunes para examinar formalmente la petición. «Nunca lo arreglarán» Los mismos países que habían intentado evitar el movimiento confiaban en que la solicitud quedase enterrada en la burocracia de la ONU el tiempo suficiente como para forzar unas negociaciones de paz que logren el reconocimiento palestino por la vía de un tratado con Israel, como desea este país, pero ahora se reduce el tiempo para lograrlo. «Si les damos el reconocimiento antes de que negociemos los asuntos pendientes nunca los arreglarán», advirtió Benyamin Netanyahu a la misma Asamblea General que tan sentidamente había aplaudido a Abás. «La verdad es que los palestinos quieren un Estado sin paz, por eso la verdad es que ustedes no deberían permitir que eso ocurra»
Quien no lo permitirá es EE.UU., que tiene derecho a veto en el Consejo de Seguridad. El Gobierno de Barack Obama esperaba que Abás no le obligara a retratarse en el incómodo papel de aliado de Israel, particularmente en un momento en que las primaveras árabes han sacudido el mapa de sus aliados en Oriente Próximo. Pero Palestina está cansada de la tutela de Washington, de promesas incumplidas y de apretones de manos teatrales.