Cameron se muestra optimista pese a la gravedad de la situación económica
El líder de los conservadores británicos clausura el congreso de su partido.

Cameron interviene durante el congreso del Partido Conservador que se celebra en Manchester.
El primer ministro británico, David Cameron, dijo ayer en Manchester (norte de Inglaterra) que, aunque la situación económica es grave, el Reino Unido puede «darle la vuelta» con esfuerzo y orgullo nacional.
El líder tory afirmó que con «las ideas, el enfoque y el liderazgo adecuado» es posible hacer frente a la crisis, en un discurso de clausura del congreso del Partido Conservador que trató de contagiar optimismo pero apenas entusiasmó a los delegados.
«Soy consciente de lo duras que son las cosas y no subestimo ni por un minuto la preocupación de los ciudadanos, bien sea para llegar a fin de mes -señaló- o por el estado de la economía mundial, pero necesitamos reaccionar y no dejarnos paralizar por el miedo».
Su intervención llega en un momento de gran inquietud por los problemas de deuda que afectan a la zona euro y la ralentización económica del Reino Unido, cuyo Producto Interior Bruto (PIB) creció solo una décima en el segundo trimestre, por debajo del 0,2 por ciento estimado inicialmente.
Sin abandonar el tono por lo general optimista de su intervención, que duró 50 minutos, el primer ministro Cameron consideró prioritario «gestionar las deudas» como primer paso para impulsar el crecimiento y la creación de empleo.
Los reproches al anterior Gobierno laborista fueron una constante en el discurso de Cameron, quien cambió el texto original a última hora, aconsejado por sus asesores de prensa, temerosos de que el primer borrador -con peticiones más directas a los ciudadanos a que pagasen sus deudas-, hiriera sensibilidades.
A diferencia del partido de Ed Miliband, que aboga por rebajas impositivas temporales para reavivar el crecimiento, David Cameron insistió ayer en la necesidad de proseguir por la línea fiscal adoptada, un duro paquete de medidas de austeridad para atajar el déficit y fuertes recortes en el gasto público.
No al euro. Entre los delegados al congreso generaron más bien entusiasmo las reflexiones del primer ministro reafirmando la oposición británica a entrar en el euro. «Déjenme decir esto: mientras yo sea primer ministro nunca nos uniremos al euro. Y tampoco dejaré que se nos absorba en los interminables rescates de países que están en el euro», manifestó entre una de las ovaciones más sonoras de los congregados.
En un repaso a otros temas de interés nacional, el jefe del Gobierno británico remarcó la importancia del control de la inmigración «limitando el número de inmigrantes no europeos» y se mostró a favor de la legalización del matrimonio gay.