Miles de egipcios rechazan el arbitraje militar de la nueva Constitución
Islamistas, liberales, izquierdistas y organizaciones civiles toman la plaza de Tahrir.
Los manifestantes muestran una pancarta que dice ‘El pueblo quiere un consejo presidencial civil’.
Decenas de miles de egipcios rechazaron ayer las prerrogativas que la junta militar quiere ostentar en el proceso de elaboración de la Constitución. En un ambiente festivo, hombres y mujeres de todas las edades y numerosas familias con niños abarrotaron la plaza del centro de El Cairo, que se tiñó de rojo, blanco y negro, los colores de la bandera egipcia.
Destacó la importante presencia de islamistas, algunos de ellos con barbas largas y «galabiyas» (túnicas) y ellas con «niqab» (velo que tapa la cara), que repartían folletos de propaganda de partidos salafistas como Al Nur y pedían la liberación de presos políticos.
Aun así, también acudieron jóvenes revolucionarios, con pañuelos palestinos liados al cuello, y ciudadanos no vinculados a grupos políticos.
Todos ellos se concentraron ayer en Tahrir en una manifestación convocada por varios grupos como los Hermanos Musulmanes para protestar contra el borrador de principios, propuesto por el viceprimer ministro Ali al Salmi, para elaborar una nueva Constitución que reservaría prerrogativas a la junta militar. En el plan se incluyen 23 puntos que debería respetar necesariamente la nueva Carta Magna, y los más controvertidos hacen alusión directa al papel de las Fuerzas Armadas y a la autonomía respecto al poder ejecutivo que le será garantizada.
Para el abogado de Mansura (norte) Ashraf Abdel Razeq, «el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas es una parte del régimen de Mubarak corrupta y que provoca corruptelas, que intenta robar la voluntad del pueblo egipcio».
El jefe de la Junta Militar, mariscal Husein Tantaui, «fue durante 20 años el mariscal de Mubarak. Tenemos que diferenciar el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas del Ejército egipcio porque nadie puede insultar al Ejército egipcio», dijo Razeq, de unos sesenta años de edad y vestido con traje de chaqueta.
Junto a una de las tribunas, instaladas en Tahrir con motivo de la protesta, la profesora Somaia Galal, de 45 años, escuchaba atenta a las consignas de los oradores junto a su hija Yasmín, de 17 años. «Hicimos una revolución, Mubarak se marchó, pero su régimen todavía sigue con el Consejo militar. Queremos que los militares traspasen el poder a los civiles», señaló Galal.