Damasco, campo de batalla
La lucha por el control de los alrededores de Damasco se recrudeció ayer con sangrientos combates entre las tropas del régimen sirio y los militares desertores, que causaron cerca de cuarenta muertos, entre civiles y uniformados.
Esta zona se ha convertido en los últimos días en el mayor campo de batalla de la rebelión siria, después de meses de choques esporádicos entre ambas fuerzas en otras provincias periféricas como Homs (centro), Idleb (norte) y Deraa (sur). El número dos del Ejército Libre Sirio, Malik Kurdi, aseguró que el grupo rebelde está tratando de hacer frente al «ataque brutal y sucio del régimen sirio contra su pueblo». «Estamos en situación de defensa y no de ataque», subrayó Kurdi.