Merkel busca un candidato de consenso tras la dimisión del presidente alemán
Christian Wulff se ha visto envuelto en varios casos de corrupción y amiguismo.
El presidente germano, Christian Wulff, anuncia su dimisión.
La canciller federal, Angela Merkel, anunció ayer la búsqueda de un candidato de consenso con la oposición tras la dimisión del presidente de Alemania, Christian Wulff, acosado desde hace dos meses por la prensa al verse envuelto en una serie de casos de presunta corrupción y amiguismo.
La solicitud de la fiscalía de Hannover, en el norte del país, al Bundestag (Parlamento federal) de que levante la inmunidad de Wulff para investigar uno de los distintos casos de presunta corrupción y tráfico de influencias fue el detonante final de la dimisión del presidente, que llevaba semanas tambaleándose en el cargo.
Alemania necesita un presidente que cuente con el respaldo «no solo de la mayoría, sino de una amplia mayoría» del pueblo, dijo el ya presidente saliente en una comparecencia pública escoltado por su esposa Bettina al reconocer que este ya no es su caso. «Estoy convencido de que las investigaciones conducirán a un total descargo (de mi persona)», afirmó Wulff, quien admitió haber cometido errores, pero aseguró haber sido «siempre honrado» como presidente de Alemania y anteriormente como jefe del gobierno del estado federado de la Baja Sajonia. Wulff expresó su rechazo a las acusaciones contra su persona aparecidas en la prensa alemana durante los dos últimos meses y declaró que las noticias publicadas por los medios «han herido a mi mujer y a mi».
Nuevo paso en Alemania. Por su parte, Merkel señaló que había recibido la noticia con «gran respeto» y «gran pesar», y afirmó que el presidente saliente y su esposa Bettina representaron «con dignidad» a Alemania durante los casi 600 días en el cargo.
Asimismo comentó en una declaración posterior a la de Wulff que dialogará con la oposición para poder proponer «un candidato común para la elección del próximo presidente» de Alemania, que según la Constitución germana deberá realizar la Asamblea Federal en un plazo máximo de 30 días.
Merkel subrayó que «uno de los fuertes de nuestro estado de derecho es que trata a todos por igual, sin importar el cargo que ocupe» al valorar la actuación de la fiscalía de Hannover.
Por su parte, la oposición socialdemócrata y verde celebraron la dimisión de Wulff, que debía haberse consumado hace tiempo, según manifestaron sus portavoces, así como la disposición de Merkel a negociar un candidato conjunto.
Hasta la elección de un nuevo presidente de Alemania, el puesto de máximo mandatario germano será ocupado por el presidente del Bundesrat, la Cámara alta o de los Länder, que actualmente ostenta en turno rotatorio el jefe del Gobierno de Baviera, Horst Seehofer.
Las últimas acusaciones contra Wulff tienen su origen, al igual que las anteriores, en su etapa como jefe de gobierno del estado federado de la Baja Sajonia y sus relaciones con el productor cinematográfico David Groenewold, que también es investigado como presunto corruptor. Groenewold y Wulff disfrutaron juntos en el 2007 de unas vacaciones en la exclusiva isla alemana de Sylt que pagó el primero, aunque el presidente aseguró que abonó en metálico su parte a quien calificó de amigo personal. Las vacaciones tuvieron lugar un año después de que el gobierno de la Baja Sajonia, presidido por Wulff, aprobara la concesión de un aval de cuatro millones de euros a una empresa de Groenewoldm, aunque este nunca lo hizo efectivo.
La creciente polémica por presuntos casos de amiguismo contra Wulff estalló el pasado 13 de diciembre, cuando el diario Bild publicó que en sus tiempos de primer ministro regional aceptó un crédito privado con unas condiciones muy ventajosas de empresarios amigos con el que adquirió una casa unifamiliar.