La expropiación de YPF dispara la tensión entre España y Argentina

Industria advierte de que un gesto hostil del país austral traerá «consecuencias».

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J. Díaz de Alda / A. M. | madrid
León

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La tensión entre España y Argentina alcanzó ayer cotas inéditas tras filtrarse los planes del Gobierno de Buenos Aires de nacionalizar YPF para hacerse con su control. Una decisión que Cristina Fernández de Kirchner habría tomado haciendo oídos sordos a una advertencia previa del Gobierno español de que un ataque a Repsol recibiría su respuesta. Al cierre de esta edición, Kirchner tenía anunciada una comparecencia al filo de la medianoche en España para aclarar el futuro de YPF.

No fue Antonio Brufau, que trata desde hace días de calmar las aguas con el ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner, quien calentó el ambiente, sino el propio ministro español de Industria, Turismo y comercio. José Manuel Soria, que acompañaba a Mariano Rajoy en una cumbre bilateral España-Polonia, no dudó en amenazar al país austral. La advertencia llegó horas antes de que la Casa Rosada filtrara a la prensa local el eventual envío al Congreso de un proyecto de ley para expropiar el 50,01% de YPF en un golpe que afectaría por igual a Repsol —que perdería un 24% de su filial— y al grupo argentino Eskenazi, que vería desaparecer de sus manos un 26% de la empresa.

Parece que a mediodía el Gobierno español ya intuía lo peor. Sin citarla de forma expresa, veladamente, como mandan los cánones diplomáticos pero con una firmeza inusual, Soria afirmó que cualquier «gesto de hostilidad» hacia una empresa española se entenderá siempre como dirigido al propio país y a su Ejecutivo. «Y traerá consigo consecuencias», sentenció.

La rotundidad de Soria —que aparentemente no sirvió de mucho— era la respuesta a tres meses de brutal acoso argentino a Repsol, a la que varias provincias del país austral han retirado numerosas concesiones petrolíferas, estrangulando su negocio. La sustracción de esos pozos es sólo la punta del iceberg, pues el castigo a la firma liderada por Brufau no ha hecho sino devaluar YPF a pasos agigantados: hoy vale en Bolsa la mitad de lo que en enero. Curiosamente, ayer los títulos de la compañía se dispararon un 10%. Algo insólito ante una nacionalización.

Las provincias acusan a la española de haber olvidado las inversiones sobre el terreno para centrarse en el puro beneficio. La última en golpear fue, anteayer, la región de Santa Cruz, que rescindió las concesiones de cinco áreas. Fue la guinda de un vaciamiento que ha restado a YPF un 19% de su producción argentina.

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Así, entre todos se han encargado de minar la reputación de la empresa Repsol y generar de esta forma un intenso clima anti-español.