La cumbre entre Rusia y la UE no logra mover un solo punto de su agenda
La delegación europea no consigue cambiar la posición de Putin sobre Siria.
Los líderes de la Unión Europea tomaron ayer un primer contacto con el nuevo presidente ruso, Vladímir Putin, en una cumbre bilateral en la que no lograron mover un solo punto de su agenda.
Las delegaciones de Moscú y Bruselas llegaron a San Petersburgo, ciudad natal del presidente ruso, con sus propias prioridades subrayadas en rojo dentro de la agenda de la cumbre, y se marcharon con meras declaraciones de intenciones y sin acuerdos concretos. Medio año tras la última cumbre celebrada en Bruselas, asuntos comerciales y económicos, sobre todo a cuenta de las leyes energéticas de la Unión y los acuerdos de libre comercio entre Moscú y algunas de sus vecinas ex repúblicas soviéticas, siguen siendo el talón de Aquiles en las relaciones ruso-europeas.
Los dos socios unidos por un enorme intercambio comercial no logran avanzar en la elaboración del acuerdo marco de cooperación bilateral. «Estamos convencidos de que la consolidación de la Unión Aduanera, el Espacio económico común, y en un futuro posiblemente de una Unión Económica Euroasiática está en plena consonancia con el refuerzo de la cooperación entre Rusia y la UE», manifestó Putin. No lo creen así en Bruselas, que ya había negociado su acuerdo de cooperación con Ucrania.
Tampoco se avanzó en la cooperación energética, otra diferencia entre Bruselas y Moscú marcada por el Tercer Paquete Energético, el nuevo marco legal europeo en vigor desde hace un año. Rusia considera inaceptable que el marco legal, que fuerza la separación patrimonial de las actividades de producción, transporte y comercialización de energía e incluye salvaguardas para evitar que las redes caigan en manos de compañías extranjeras, afecte a los acuerdos comerciales anteriores a su entrada en vigor. Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, defendió la ley energética europea como una normativa «no discriminatoria». «Estoy seguro de que se corresponde plenamente con el derecho internacional. El mercado no deja de liberalizarse, lo que lleva a una mayor competitividad y transparencia», indicó Barroso.
Mientras Rusia insiste en agilizar la aprobación de un régimen bilateral sin visados, los Veintisiete se remiten a problemas técnicos que detienen el avance, aunque los temores de algunos socios van más por temas de la inmigración descontrolada.
La delegación europea llegó con intención de tantear al nuevo presidente ruso, respecto a su postura sobre las vías para solucionar el conflicto en Siria, pero abandonaron la cumbre sin conseguir cambiar un ápice la posición de Putin. El presidente del Consejo Europeo aseguró la pasada semana que los Veintisiete seguirán imponiendo sanciones internacionales al régimen sirio. Rusia se opone a ello pues incrementan el aislamiento del país.