La tregua siria se resquebraja con acusaciones entre ambos bandos
Un coche bomba explota en Damasco y causa cinco muertes.
Bachar Al Asad, el cuarto a la izquierda, mientras reza en una mezquita de la capital.
La más que precaria tregua que comenzó ayer en Siria con motivo de la Fiesta musulmana del Sacrificio se resquebrajó a lo largo del día, con acusaciones mutuas entre el régimen y los rebeldes de haber sido los responsables de violar el alto el fuego.
La explosión de un coche bomba de gran potencia en un barrio de Damasco marcó el punto culminante del rebrote de la violencia, pese a que la jornada se había abierto dentro de una relativa calma, que aprovecharon los opositores para tomar las calles en manifestaciones pacíficas. En ese atentado, al menos cinco personas murieron ayer y 32 resultaron heridas en el barrio damasceno de Def al Shuk, de mayoría suní, según la televisión estatal siria.
El grupo opositor Comisión General de la Revolución Siria (Cgrs) informó de que la mayoría de las víctimas eran niños y difundió un vídeo, cuya autenticidad no pudo ser confirmada, con imágenes dantescas de la explosión.
El alto el fuego de cuatro días conseguido por la mediación del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Lajdar Brahimi, carece de supervisores independientes, algo que ha sido criticado por la oposición.
Esa suspicacia recíproca se hizo efectiva ayer desde primera hora de la mañana, cuando se reanudaron los combates por el control del cuartel militar de Wadi al Deif, último bastión en manos de las tropas gubernamentales en la ciudad de Maarat al Numan, en Idleb.
El aparente fracaso de la iniciativa pacificadora contrastó con una rara aparición en público del presidente sirio, Bachar al Asad, que participó en una mezquita en Damasco en el rezo de la Fiesta del Sacrificio.