Una lucha contra republicanos y vendedores de pistolas y rifles
Con desafíos urgentes como el control de las armas y elevar el tope de la deuda para evitar una nueva recesión, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene cuatro años más por delante con varias promesas incumplidas pendientes y el reto de dejar un legado positivo y sustancial.
Sus dos victorias electorales (2008 y 2012) con más del 50% del voto popular lo igualan a presidentes como Franklin D. Roosevelt y Ronald Reagan, pero Obama todavía no ha entrado en el reducido círculo de «figuras transformadoras», según Howard Fineman, director editorial del grupo Huffington Post. Obama ya tiene un lugar en los libros de historia como el primer presidente negro de Estados Unidos, pero ahora debe usar su popularidad para que al término de su segundo mandato en el 2016 su legado sea «tangible» y «transcendental», opina Ed Rogers, columnista del diario The Washington Post.
No lo tiene fácil y entre sus retos más urgentes, tras la masacre en diciembre en una escuela de Newtown, está el de lograr un mayor control a la tenencia y venta de armas, una tarea «con un gran riesgo político» tanto para él como para su partido, el Demócrata.
Así lo cree Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Iowa, quien indicó que Obama va a encontrar mucha resistencia entre republicanos y autoridades estatales y locales a la aplicación de estas medidas.
La otra batalla inmediata es la negociación con los republicanos en el Congreso para que autoricen elevar el tope de la deuda nacional, un asunto que Obama considera no negociable para evitar el caos en los mercados financieros.