Investigan a Berlusconi en Nápoles por corrupción y financiación ilegal
Se le acusa de pagar tres millones a un senador para que se cambiara a su partido.

El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en una imagen de archivo.
El ex primer ministro y actual líder de la coalición de centroderecha italiana, Silvio Berlusconi, es investigado por la Fiscalía de Nápoles por supuestos delitos de corrupción y financiación ilegal de los partidos.
La investigación está relacionada con el supuesto pago de una suma de dinero cuantificada en tres millones de euros al senador Sergio De Gregorio, ex miembro del progresista partido Italia de los Valores (IDV), en relación a su paso al conservador partido Pueblo de la Libertad (PDL), cuyo presidente es Berlusconi, informaron ayer los medios italianos.
Además de los fiscales, Vincenzo Piscitelli y Henry John Woodcock, que el año pasado ya investigaron a De Gregorio, en esta pesquisa, en la que también resulta indagado Walter Lavitola, ex director del diario Avanti , participan los fiscales antimafia Francesco Curcio, Alessandro Milita y Fabrizio Vanorio.
En virtud de esta investigación los fiscales dispusieron además la confiscación de una caja fuerte de Silvio Berlusconi y han enviado al Parlamento una solicitud de registro de la misma por la condición de aforado de ‘Il Cavaliere’, en tanto que es diputado de la pasada legislatura y senador electo en los recientes comicios generales.
Asimismo, la Fiscalía de Nápoles pidió al Parlamento el permiso para hacerse con las listas de llamadas telefónicas realizadas tanto por Berlusconi como por De Gregorio y ha enviado al ex primer ministro una notificación para que preste declaración por este caso. En la solicitud enviada al Parlamento los fiscales explican que De Gregorio, que ya ha prestado declaración en tres ocasiones, fue quien denunció haber recibido dinero de Berlusconi como parte de un plan para hacer caer en el 2006 el Gobierno de centroizquierda de Romano Prodi, algo que finalmente ocurrió, pero por la salida del ministro Clemente Mastella.
Confianza
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente italiano, Giorgio Napolitano, lanzaron ayer mensajes de confianza en la gobernabilidad de Italia, pese a los temores a un contagio en los mercados y los insultos desde la socialdemocracia germana a Silvio Berlusconi y Beppe Grillo. Merkel confía «en el sentido de la responsabilidad» de la clase política italiana para encontrar el camino hacia la formación de un gobierno después de las elecciones, afirmó el portavoz del Ejecutivo de Berlín, Steffen Seibert.
«No estamos enfermos y por tanto no hay que temer un contagio», afirmó Napolitano, en una comparecencia junto a su homólogo alemán, Joachim Gauck, y tras mostrarse convencido de que «en unas semanas» se formará el nuevo gobierno. Al presidente italiano le correspondió salir al paso en Berlín tanto a los temores, a escala global, de que la incertidumbre política romana infecte a la zona euro como al rifirrafe bilateral desatado por el líder de la oposición alemana, Peer Steinbrück.