El estrecho triunfo de Maduro pone en apuros al nuevo Gobierno venezolano
Capriles pide el recuento de los votos y que se anule la proclamación del ganador.

Nicolás Maduro, acompañado de María Gabriela, hija de Chávez, en su discurso de victoria.
El estrecho triunfo logrado por Nicolás Maduro en las elecciones del pasado domingo despierta el fantasma de la ingobernabilidad en Venezuela, aunque el chavismo mantiene un cómodo colchón institucional con el control de la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
La distancia de 1,6 millones de votos que el fallecido Hugo Chávez había puesto entre su Socialismo del Siglo XXI y la oposición en las elecciones del pasado 7 de octubre ha quedado evaporada y reducida a 260.000 sufragios en lo que para analistas constituye una prueba de que la campaña de Maduro fue un fracaso. «Fue bastante mala y se notó en el declive de su candidato», dijo el director de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, al puntualizar que, además, la campaña del candidato de la oposición, Henrique Capriles, fue «estelar».
León, cuya encuestadora había anunciado hace un mes una brecha de 18 puntos, subrayó que Maduro aprovechó el impulso inicial de la muerte de Chávez, el pasado 5 de marzo, para alcanzar una popularidad «artificial». Eso, unido al intento fallido del candidato oficialista de emular a su mentor y el tono de una campaña que se fue despegando paulatinamente del duelo por la muerte de Chávez convirtiendo los mítines de Maduro en actos festivos, terminaron por disipar el efecto inicial. Con estas premisas Maduro queda ahora al frente de un Ejecutivo con una inflación que en los primeros tres meses se disparó hasta el 7,9% (el Gobierno aún no ha informado oficialmente del dato de marzo) como consecuencia de la devaluación, problemas de desabastecimiento y de acceso a divisas.
La estrecha victoria no sentó nada bien al candidato presidencial de la oposición venezolana Henrique Capriles, quien pidió al Consejo Nacional Electoral (CNE) que anule la proclamación del ganador de las elecciones del domingo y afirmó que si Nicolás Maduro acepta será un «presidente ilegítimo». «Hemos enviado al Consejo Nacional Electoral una comunicación solicitando responsablemente, en ejercicio de nuestro derecho, que no exista un acto de proclamación», dijo Capriles en una declaración pública, en referencia al acto convocado para proclamar a Maduro.
Por otra parte, el canciller de Venezuela, Elías Jaua, llamó ayer a consultas al embajador venezolano en Madrid, Bernardo Álvarez, en respuesta a unas declaraciones del ministro español de Exteriores, Jose Manuel García-Margallo, sobre las elecciones en el país caribeño.
Jaua indicó en una intervención transmitida por el canal estatal que el presidente encargado, Nicolás Maduro, llamó a consultas a Álvarez para valorar «estas declaraciones y en qué contexto se han dado» al señalar que García-Margallo «desconoce implícitamente los resultados firmes y claros» del poder electoral venezolano.