La violencia prende en Egipto
Dos muertos en los airados choques entre partidarios y detractores de Mursi, Tahrir vuelve a estar tomada y se dispara el temor a una guerra civil en el país.
Detractores del presidente prenden fuego a la oficina de la hermandad musulmana en Alejandría.
Con todo el país pendiente de las masivas protestas convocadas para el domingo, la violencia volvió a golpear ayer Egipto con la muerte de al menos dos personas a causa de los enfrentamientos entre partidarios y detractores del presidente Mohamed Mursi en Alejandría. Uno de los fallecidos es un joven estadounidense de 21 años que tomaba imágenes de los enfrentamientos. El otro, un seguidor islamista de Mursi.
En El Cairo, los seguidores de Mursi hicieron una demostración de fuerza mientras los opositores tomaron posiciones en la simbólica plaza Tahrir, epicentro de la revuelta que derrocó a Hosni Mubarak en febrero del 2011.
En Alejandría fueron incendiadas oficinas del gobernante Partido Libertad y Justicia. Además de los dos muertos, hubo 88 heridos. Ambos bandos se lanzaron piedras y se dispararon perdigones y balines.
Los simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, secundados por sus aliados salafistas de la Gamaa Islamiya, abarrotaron la plaza de Rabea Adauiya, en el distrito cairota de Ciudad Naser. Bajo el eslogan «La legitimidad es una línea roja», decenas de miles de hombres y mujeres —con barba ellos, con velo ellas— defendieron la labor de Mursi y acusaron a la oposición de pretender derribar al presidente por vías antidemocráticas.
La intención de los islamistas es hacerse fuertes en este lugar hasta que llegue el domingo, día en que se cumple un año de la toma de posesión de Mursi y cuando la oposición planea salir en masa a las calles del país para exigir la renuncia del presidente y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Forzar la dimisión
En un día tórrido, egipcios de ciudades como Suez, Alejandría o El Arish se acercaron a El Cairo para recordar que, pese a la grave crisis política, Mursi goza todavía de un considerable apoyo popular. La presencia de voluntarios de la Gamaa Islamiya (grupo ultraconservador que renunció a la violencia hace una década) era muy visible, con petos que les identificaban como miembros de ese movimiento. Otros grupos salafistas, como el partido Al Nur, decidieron permanecer neutrales.
A pocos kilómetros de ese lugar, miles de personas llegaron a la plaza Tahrir para efectuar una especie de ensayo general de la gigantesca movilización que se prepara para mañana en todo Egipto y que ha llevado al Ejército a desplegarse para proteger las instituciones sensibles del Estado.
En un ambiente festivo, alejado de la violencia que impregnó otras protestas en Egipto, los manifestantes repitieron consignas como «fuera el gobierno del ‘murshid’ (guía espiritual de los Hermanos Musulmanes)».
Los organizadores de la concentración, la campaña ‘Tamarrud’ (Rebelión), que asegura haber recogido más de 15 millones de firmas que piden la renuncia de Mursi y la convocatoria de comicios anticipados, han llamado a los egipcios a manifestarse en Tahrir.
‘Tamarrud’ anunció esta semana, junto a varios partidos y movimientos de la oposición, la creación del llamado Frente del 30 de Junio, que tiene el objetivo de fijar una hoja de ruta para el país cuando Mursi, según esperan, dimita.
El maratoniano discurso de Mursi a la nación el miércoles, en el que desgranó los logros de su mandato y reconoció que ha cometido errores, ha exasperado los ánimos de muchos opositores, que han llegado a pedir la intervención de las Fuerzas Armadas para desalojar al presidente del poder.