Letta y Renzi ni se miran en el relevo al frente del Gobierno italiano
«Se acabó el recreo», dijo el nuevo primer ministro al tocar por primera vez la campana.

Matteo Renzi toca por primera vez la campana del Consejo de Ministros.
Si había alguna duda de lo sucio y hostil que ha sido el relevo al frente del Gobierno italiano entre Enrico Letta y Matteo Renzi bastó ayer ver la ceremonia de traspaso de poderes. Ni se miraron, fue de una frialdad glacial, incómoda incluso para los espectadores, y se ventiló exactamente en 12 segundos. Lo ideal entre compañeros de partido. Renzi sí miró un poco a su predecesor, aunque se le notó inquieto, pero es que Letta hizo todo lo posible para demostrar que no le gustaba nada estar allí. Con cara de pocos amigos, que en este momento de traición colectiva puede ser la definición más exacta posible de este hombre, le dio la mano enfilando la puerta y lo dejó allí plantado.
El «pecado original» de Renzi, como lo ha denominado con mala leche el Osservatore Romano , lo poco ortodoxo de su llegada al poder, dejó ayer su mancha en la ceremonia del juramento del nuevo Gobierno italiano. El hasta ahora alcalde de Florencia ha defenestrado a su colega del Partido Demócrata (PD), de centroizquierda, a los dos meses de ganar las primarias de la formación. Enrico Letta, que sólo llevaba diez meses y sufría para sacar adelante un Ejecutivo muy complejo en alianza con la derecha, se resistió, pero Renzi impuso una desautorización en bloque de la dirección del PD. El jefe del Ejecutivo saliente tuvo ayer su minuto de escena para dejar claro que aquí no ha habido ningún buen rollo.
El relevo del mando se resume simbólicamente en la entrega de la campanilla usada para abrir las reuniones del consejo de ministros, lo que suele dar pie a bromas y momentos de distensión. Ayer fue un funeral. Un mal presagio para el inicio del nuevo Ejecutivo, rodeado de inciertas sensaciones.
Renzi intentó luego cambiar la atmósfera con una de sus bromas. Hizo sonar la campanilla y dijo: «Se acabó el recreo». Se supone que es otra frase de efecto más para subrayar que ahora empieza de verdad la revolución que Italia espera desde hace décadas. Es el mensaje clave de Renzi. Pero debe demostrarlo todo y lo cierto es que la mayoría que le sostiene es la misma que tenía Letta, el Nuevo Centro Derecha (NCD) de Angelino Alfano y otras siglas centristas.
La prensa italiana ayer no era muy entusiasta con la lista de ministros y se limitaba a aguardar resultados con escepticismo.