Rusia se queda con Crimea y la Unión Europea acoge a la nueva Ucrania
Los Veintiocho advierten a Putin de que si su Ejército avanza, llegará el aislamiento.

Varios crimeos celebraban anoche la anexión a Rusia.
La partida geoestratégica euroasiática ha comenzado a disputarse sobre un nuevo tablero. Nadie lo reconoce ni reconocerá de forma abierta, pero ya es un escenario asumido por todos. La Rusia de Vladímir Putin se queda con la anhelada República de Crimea y el puerto de Sebastopol —ayer promulgó su anexión— y Europa acoge en su seno a la nueva y estratégica Ucrania, con la que ayer firmó el acuerdo político de asociación.
Estas son las reglas de juego impuestas por los jefes de Estado y de gobierno reunidos el jueves y el viernes en Bruselas. La temida tercera fase de las sanciones, la aprobación de una suerte de guerra comercial, económica y energética con Moscú no se activará por Crimea. Al parecer, «sobrepasar todas las líneas rojas de la legalidad internacional», no ha sido suficiente para la UE.
¿Y qué debería hacer entonces Putin para provocar el choque de trenes? El primer ministro británico, David Cameron, dio la respuesta: «Si tropas rusas entraran en el este del país (Ucrania), los rusos necesitan saber que esto tendrá consecuencias de amplio alcance sobre diversas áreas económicas», advirtió al término de un Consejo Europeo que sirvió para que Europa ampliara en 12 personas la lista inicial de 21 rusos que no podrán entrar en la Unión y cuyos bienes, además, quedarán congelados. Se decidió estrechar el cerco en torno a Putin, pero Europa, de momento, se aferra a la vía diplomática.
Kiev pide mano dura
Entre los nuevos nombres, se confirma la inclusión del viceprimer ministro, Dmitri Rogozin, que ya figura en la ‘lista negra’ de Estados Unidos, de los consejeros del Kremlin Vladislav Surkov y Serguei Glaziev, y de los presidentes del Consejo de la Federación,Valentina Matvienko, y la Duma, Serguei Narychki. El resto son militares y políticos. De momento, ningún empresario.
Sin embargo, como matizaron fuentes diplomáticas, el problema es que este tipo de listas ya «se han convertido casi en una cuestión de honor», hasta el punto de que todos quieren estar en ellas.
A corto plazo, el problema más grave será solucionar el encarecimiento del gas que Ucrania recibe de Rusia, y que tenía un descuento del 30% cuando Yanukóvich aún gobernaba el país. Ahora, todo ha cambiado. «Va a ser difícil para los suministradores europeos ofrecer un precio más barato que el que ahora paga Ucrania. Eran especialmente bajos», advirtió Merkel. Por su parte, el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, recordó que Kiev tiene una deuda con Rusia de 16.000 millones de dólares que «no nos podemos permitir perder».