Putin gana tiempo para evitar nuevas sanciones por su actitud con Ucrania
Moscú y Kiev siguen alejados y Rusia pide que la UE pague la deuda de la capital ucraniana .
Putin estrecha la mano de Poroshenko.
La cuatro reuniones que mantuvieron ayer en Milán los presidentes de Rusia y Ucrania, Vladimir Putin y Petro Poroshenko, una de ellas al completo con líderes europeos, otra con la participación de François Hollande y Angela Merkel y dos a solas, no han servido para avanzar demasiado hacia una salida al conflicto en las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk. Tampoco para resolver el problema de los suministros de gas ruso a Ucrania, cuestión vital para evitar este invierno nuevos posibles cortes del flujo hacia la Unión Europea.
En las dos cuestiones fundamentales que exige Kiev para una total pacificación del este de Ucrania —la retirada de todos los «extranjeros», rusos fundamentalmente, que combaten del lado de los insurgentes y un control efectivo de la frontera con Rusia para evitar que los separatistas sigan recibiendo ayuda— no se han conseguido acuerdos. Y eso que Poroshenko tuvo el respaldo en todo momento de los líderes europeos en esos aspectos.
El vice primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Andréi Purguín, advirtió ayer que no permitirán que en la línea fronteriza aparezcan tropas ucranianas ni observadores internacionales. El despliegue de estos últimos, no obstante, está contemplado en el memorándum de alto el fuego concluido el pasado 5 de septiembre en Minsk (Bielorrusia) en unas negociaciones con participación de Rusia, Ucrania, la Osce y los separatistas. Ayer en Milán todos los dirigentes de países de la UE instaron a la aplicación de los acuerdos de Minsk. Poroshenko así lo constató diciendo que «todas las partes se pronunciaron firmemente por su implementación».
Incumplido
En su rueda de prensa al final de la cumbre, Putin también abogó por lo mismo, pero aseguró que lo consensuado en Minsk «no se cumple totalmente por ninguna de las dos partes». El jefe del Kremlin llamó a ultimar «lo antes posible» la creación de la zona desmilitarizada de 30 kilómetros, que se acordó también en Minsk el 19 de septiembre. Putin, sin embargo, no se refirió a los constantes intentos de las milicias separatistas de arrebatar el aeropuerto de Donetsk al Ejército ucraniano ni la presión que ejercen en la ciudad portuaria de Mariúpol.
En lo que sí hizo el presidente ruso una concesión aparente fue en cuanto a la utilización de drones para verificar el cumplimiento del alto el fuego, algo que también está recogido en los acuerdos de Minsk, pero que los separatistas no aceptan. Han dicho que los derribarán si aparecen. Putin, no obstante, aseguró ayer que «hemos llegado a un acuerdo para utilizar drones, una técnica moderna que permite definir las zonas que son objeto de ataques».