Investigan si el asaltante al Congreso de Canadá tenía conexiones con radicales
Zehaf-Bibeau tenía un historial criminal por posesión de drogas, robo y amenazas.

Policías trabajan en el lugar del asesinato.
La Policía canadiense dijo ayer que Michael Zehaf-Bibeau, quien el miércoles asesinó en Ottawa a un militar antes de asaltar el Parlamento canadiense, actuó solo aunque continúan las investigaciones para descartar sus posibles conexiones con grupos radicales.
Zehaf-Bibeau, de 32 años y que murió abatido por las fuerzas de seguridad en los pasillos del edificio del Parlamento, tenía un historial criminal por posesión de drogas, robo y amenazas. Además, había sido sometido a un examen psiquiátrico en prisión aunque fue declarado mentalmente «sano».
El jefe de la Policía de Ottawa, Charles Bordeleau, explicó ayer que tras disparar mortalmente contra el cabo Nathan Cirillo, que montaba guardia de honor en el Monumento a la Guerra, Zehaf-Bibeau amenazó con un arma a un conductor para robarle un vehículo con matrícula diplomática y dirigirse a Parliament Hill, el complejo de edificios que alberga el Parlamento.
Una vez en las puertas del edificio, conocido como Bloque Central, Zehaf-Bibeau se adentró en los pasillos donde fue confrontado por fuerzas de seguridad que le abatieron en un tiroteo.
Una de las preguntas que Bordeleau y los responsables policiales no han respondido todavía es cómo fue posible que Zehaf-Bibeau fuese capaz de pasar las puertas del Bloque Central, entrar en el edificio y avanzar hasta pocos metros de la sala donde el primer ministro, Stephen Harper, estaba reunido con sus diputados.
La primera víctima
Especialmente cuando dos días antes, el lunes, otro militar, el suboficial Patrice Vincent, de 53 años, resultase muerto cuando otro joven «radicalizado», Martin Couture-Rouleau, le atropelló a él y a otro militar con un vehículo en el estacionamiento de un centro comercial en las cercanías de Montreal.
En las últimas horas se ha sabido que tanto Zehaf-Bibeau como Couture-Rouleau estaban en el radar de las fuerzas de seguridad del país, que les habían retirado el uso de sus pasaportes para evitar que viajasen al extranjero en caso de que quisieran unirse a grupos radicales islámicos.
Ambos forman parte de un grupo de unas 90 personas que la Policía Montada y los servicios secretos canadienses, conocidos como CSIS, han identificado como radicales dispuestos a viajar al extranjero.
Las fuerzas de seguridad no han indicado si tras el ataque del lunes, esos individuos no fueron sometidos a vigilancia para evitar casos de imitación o detectar posibles actos coordinados.
Bordeleau sí justificó que ayer, durante más de 10 horas, las fuerzas policiales pensaron que había otras personas que habían participado en los ataques de Ottawa. «Como puede darse cuenta, la investigación fue fluida y dinámica, recibíamos informaciones contradictorias de lo que la gente estaba viendo», dijo el jefe de Policía de Ottawa en una entrevista radiofónica.
También ayer se supo que Zehaf-Bibeau pasó los últimos días en un albergue de Ottawa para personas desamparadas.0