EE UU y Cuba reanudan sus relaciones después de medio siglo de «guerra fría»
Obama y Castro lo anuncian simultáneamente, aunque queda pendiente el embargo.

Obama en el momento del anuncio y una cubana escucha a su presidente.
Estados Unidos y Cuba, dos vecinos enemistados cuya hostilidad política durante más de cinco décadas puso al mundo al borde de una guerra nuclear, anunciaron ayer que restablecerán sus relaciones diplomáticas. Los presidentes de EE UU, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, anunciaron simultáneamente en Washington y La Habana el histórico giro en las relaciones aunque queda pendiente de resolver la cuestión del embargo económico («bloqueo» para los cubanos) impuesto por EE UU en 1961 como resto de la Guerra Fría.
De pie ante un atril, con traje azul marino y corbata celeste, Obama dijo que llegó la hora de poner fin a una política hacia Cuba que está «obsoleta» y que «ha fracasado durante décadas».
En La Habana, Castro, sentado ante la mesa de su despacho y con su uniforme verde oliva de general del Ejército, proclamaba el «restablecimiento de las relaciones diplomáticas» y «medidas mutuas para mejorar el clima bilateral».
Desde que en 1961 Fidel Castro, el histórico líder de la Revolución que dejó el poder en 2006, proclamara la orientación socialista de ésta, las fricciones entre EE UU y el único país comunista de América fueron constantes y en ocasiones bordearon el conflicto abierto.
El anuncio del presidente Obama generó ayer en el Congreso del país reacciones encontradas que reflejan la polarización en torno al fin del embargo económico impuesto a la isla en 1961.
Todos los congresistas coincidieron en expresar «alivio» y «alegría» por la liberación del estadounidense Alan Gross, condenado en Cuba a 15 años de cárcel y que volvió ayer a su país, tras ser liberado después de pasar cinco años preso en La Habana.
Uno de los legisladores más críticos con la decisión de Obama fue el republicano John Boehner, presidente de la Cámara Baja del Congreso, que en enero estará totalmente controlado por la oposición republicana.
Boehner cree que las medidas para levantar parte de las restricciones que pesan sobre la isla forman parte de «una serie de concesiones sin sentido a una dictadura que maltrata a su gente y conspira con los enemigos» del país.
A pesar de las críticas, Obama ha encontrado el respaldo de su partido en el líder de la mayoría demócrata de la Cámara alta, Harry Reid. «Apoyo la decisión del presidente Obama para que EE UU abra un nuevo capítulo en sus relaciones con Cuba», destacó el senador, que aunque, sigue «preocupado por los derechos humanos y la libertad política dentro de Cuba», apoya «avanzar hacia un nuevo camino». Especial apoyo halló Obama en el senador demócrata Dick Durbin y el congresista demócrata Jim McGovern, que estrecharon la mano de Gross a su llegada al país después de pedir en repetidas ocasiones su liberación.