La UE, dividida, busca soluciones con unas capitales reacias a poner dinero
Y lo peor aún está por llegar. Lo advierte la Comisión Europea, lo reconoce el Consejo y lo asumen con resignación los Estados, las capitales, las instituciones con más poder real de la Unión, de eso que llamamos Bruselas. Pero no. Léase Berlín, París, Londres, Madrid… Ellas tienen el dinero y ellas deciden, así de sencillo. Y en la UE de los 13 billones de Producto Interior Bruto (sí, con b de barbaridad), el dinero, aseguran fuentes diplomáticas, es gran parte del problema pero también la pócima para solucionar la crisis humanitaria que año a año se vive en ese cementerio llamado Mediterráneo.
Miles, decenas de miles, cientos de miles… Nadie sabe cuál es el listón que hará cambiar las política comunitaria de inmigración. Ayer, de momento, se vivió uno de esos días en los que parece que sí, que esta vez será diferente. Sólo ha costado el naufragio de un buque con 700 inmigrantes a bordo, que de confirmarse sería la mayor tragedia vivida en las dos últimas décadas. En Lampedusa, en octubre de 2013, un momento clave, fallecieron 300. Ayer, el doble.
La casualidad ha querido que los ministros de Exteriores de la UE se reúnan hoy en Luxemburgo para celebrar un consejo europeo cuya agenda se verá lógicamente eclipsada por la tragedia del Mediterráneo, como confirmó la Alta Representante, Federerica Mogherini, que aseguró que «ya es hora de que Europa aborde estas tragedias sin demora». Se espera un mensaje de solidaridad, de cooperación, pero poco más. Porque el asunto, como suele decirse en Bruselas cuando vienen mal dadas, es «cosa de los jefes».
Pues bien, un enojado primer ministro italiano, Matteo Renzi, exigió ayer al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que convoque una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de gobierno esta misma semana para aborbar esta lacra. Renzi, que habló con numerosos líderes europeos, se mostró muy crítico y censuró el «abandono» de su país. Tusk, como él mismo informó en Twitter, recogió el guante aunque no hay encuentros previstos a la vista. Por su parte, la Comisión informó de que iba a impulsar una reunión conjunta de titulares de Exteriores y de Interior.