Lubitz ensayó durante el viaje de ida estrellar el avión de Germanwings
La investigación revela que el copiloto probó hasta cinco veces su maniobra suicida.
El interior de la cabina del avión de Germanwings estrellado el pasado 24 de marzo.
Andreas Lubitz, el copiloto de la compañía alemana Germanwings que el pasado 24 de marzo precipitó deliberadamente un Airbus A320 contra los Alpes con 150 personas a bordo, ensayó estrellar el mismo avión en los Pirineos horas antes en el vuelo de ida entre Düsseldorf y Barcelona. Las cinco breves pruebas de la maniobra, registradas por las cajas negras cuando el aparato había iniciado el descenso hacia la capital catalana y también se encontraba solo en la cabina de mando, refuerzan la tesis de que su plan fue premeditado y se ejecutó de manera intencionada según el informe preliminar sobre la catástrofe aérea divulgado ayer por el Buró de Encuestas y Análisis (BEA) de la aviación civil francesa.
El copiloto suicida que condujo con él a la muerte a 149 personas «ensayó los gestos que hizo durante el vuelo fatal», declaró Rémi Jouty, director del BEA, en la presentación del documento. Esas manipulaciones operadas en el selector de altitud no tuvieron efectos sensibles para los pasajeros ni los demás miembros de la tripulación, idéntica a la del vuelo siniestrado, ya que fueron efectuadas cuando «el control aéreo había dado orden de descenso y el avión ya había comenzado a bajar», precisó el responsable de la investigación técnica.
Los ingenieros del BEA han podido reconstruir parcialmente el vuelo de ida entre Düsseldorf y Barcelona, que despegó a las 7:01 horas y aterrizó a las 8:57, gracias al análisis de las dos cajas negras del aparato recuperadas entre los restos del aparato. En el FDR con los parámetros técnicos se registraron todos los datos del trayecto mientras que las grabaciones sonoras del CVR incluyen los últimos 50 minutos.
Altitud manipulada
El informe preliminar recoge que el comandante salió de la cabina a las 8:20 horas y regresó a las 8:25 horas. En esos apenas cinco minutos en los que permaneció solo, Lubitz manipuló el control de altitud hasta en cinco ocasiones mientras el avión pasaba de 37.000 a 25.000 pies. Tras recibir instrucciones desde la torre de control de Burdeos de iniciar el descenso, a las ocho y veinte y 50 segundos la altitud seleccionada se redujo durante tres segundos a cien pies, unos 30 metros, que es el menor valor posible en un A320.
El director del BEA se declaró incapaz de discernir si las operaciones del copiloto obedecieron a un primer intento frustrado de suicidio o si simplemente probó la maniobra. «Todo lo que puedo decir es que manipuló ese botón hasta presentar su valor mínimo de cien pies y que lo hizo varias veces».