Diario de León

Disputas incluso sobre cómo se originó la crisis

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A. Barandiaran | bilbao
León

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Grecia enfrenta dos visiones opuestas sobre la gestión de la crisis. Por un lado está el Gobierno de Tsipras, que sostiene que la austeridad impuesta por la Troika en estos cinco años ha asfixiado al país y que es perentoria una reestructuración de la deuda. En Europa se ha quedado solo, pero le respaldan premios Nobel de la talla de Joseph Stiglitz y Paul Krugman. Ahora también el FMI le apoya en lo de la deuda, pero con el matiz de que le echa la culpa de que haya que aliviarla al haberse deteriorado la economía desde que Syriza llegó al poder. Al otro lado están los otros 18 socios del euro, liderados por la canciller alemana, Angela Merkel. Argumentan que su estrategia de duros ajustes y reformas a cambio de ayudas ha dado frutos en los países que, como España, han acatado las órdenes y que también hubiese funcionado en Grecia de haber cumplido su parte. Defienden que ceder ante Tsipras daría alas a los populismos. En su opinión, en caso de ‘Grexit’ solo sufrirían los helenos y el contagio sería mínimo

Como siempre ocurre, ninguna de las partes tiene toda la verdad porque ambas han cometido errores. En el lado griego quizás uno de los más graves sea la caótica negociación de Tsipras. «Su chulería ha hecho imposible un acuerdo. Ha puesto a todos en su contra», apunta Rafael Pampillón, economista de IE Business School. Se le reprocha, sobre todo, haberse levantado de la mesa cuando el acuerdo parecía tan próximo para convocar un referéndum que ha generado una enorme confusión.

Desde los acreedores, los economistas señalan como principal error las leoninas condiciones del primer rescate en mayo de 2010 y que no se abordara ya entonces una fuerte reestructuración de la deuda, algo tabú para la Eurozona. El FMI reconoce ahora que es probable que Grecia necesite una quita además de nuevos aplazamientos.

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