Alemania y Luxemburgo no logran convencer con las cuotas
Luxemburgo, que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea (UE), y Alemania intentaron ayer en vano, en una reunión en Praga, que la República Checa, Polonia, Hungría y Eslovaquia acepten un reparto de refugiados con cuotas obligatorias.
En el encuentro de los jefes de la diplomacia de esos países, los cuatro Estados centroeuropeos, que entraron juntos en la UE en 2004 y conforman el Grupo de Visegrado, reafirmaron su rechazo de plano a dichas cuotas vinculantes.
La Comisión Europea (CE) las ha propuesto para redistribuir 160.000 refugiados en toda la UE, en base a un cálculo que tiene en cuenta, entre otros, criterios de población, desempleo y renta nacional.
«Lo principal no son las cuotas, que no es el punto que nos salva», dijo el anfitrión de la reunión, el ministro checo de Exteriores, Lubomir Zaoralek, para quien «es preciso mantener el control, según la capacidad que tengamos de acoger y ofrecer la integración». «No se trata de crecimiento, ni del euro, sino de seres humanos», destacó por su parte el titular luxemburgués de Inmigración, Jean Asselborn, y recordó que en lo que va de año unos 110.000 personas entraron en la UE por Italia y otras 200.000 lo hicieron por Grecia y la llamada Ruta Balcánica (Macedonia-Serbia-Hungría).