Un diluvio en la Costa Azul causa veinte fallecidos en la noche del sábado
En apenas tres horas llovió el equivalente de todo octubre en una zona de 30 kilómetros.

Coches destrozados tras las inundacionen en la localidad de Mandelieu la Napoule.
Diecisiete personas muertas y cuatro desaparecidas es el trágico saldo de las lluvias torrenciales que el sábado por la noche devastaron la Costa Azul (sudeste de Francia) y transformaron en escenas de desolación las calles de ciudades tan turísticas como Cannes, Niza o Antibes. En apenas tres horas el diluvio que se abatió sobre una treintena de kilómetros del litoral mediterráneo pulverizó los registros pluviométricos con intensas precipitaciones, acompañadas por fuertes tormentas y ráfagas de viento huracanado, que rondaron los 200 litros por metro cuadrado, el equivalente de la media de todo el mes de octubre, el 10% del promedio anual.
El municipio de Mandelieu-la-Napoule, limítrofe con Cannes, fue el más afectado por la catástrofe. Siete vecinos de un mismo bloque de viviendas perecieron cuando trataban de sacar sus coches de los garajes subterráneos. Tres ancianos fallecieron ahogados en la planta baja de una residencia para personas mayores en Biot donde oleadas de agua irrumpieron con violencia hasta superar el metro de altura. En Vallauris-Golfe Juan tres miembros de una familia fallecieron atrapados dentro de un automóvil bloqueado por las trombas de agua en el interior de un túnel por el que intentaron pasar pese a las advertencias de otros vecinos. En Antibes el cámping de Pylone, en el que se produjo una víctima mortal, quedó arrasado por las avenidas.
David Lisnard, alcalde de Cannes, donde se lamentaban dos muertos y dos desaparecidos, criticó comportamientos «no siempre disciplinados». «No hago juicios, porque no sé cómo habría reaccionado en esa situación. Pero ha habido personas que parecían estar muy apegadas a sus vehículos cuando había que preservar las vidas», observó.
El alcalde deploró los episodios de pillaje registrados por la noche en su ciudad por parte de «personas que trataron de aprovecharse de la ocasión». Se practicaron nueve detenciones de individuos que intentaban robar en tiendas y se reforzaron las medidas de vigilancia en las zonas comerciales.
François Hollande viajó a la zona siniestrada acompañado por el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, con quien visitó las localidades más afectadas y sobrevoló en helicóptero la región. El presidente francés anunció que el sector devastado será declarado el próximo miércoles por el Consejo de Ministros en estado de «catástrofe natural» y señaló que las indemnizaciones a los damnificados serán abonadas en un plazo de tres meses además de crearse un fondo de compensación a los municipios afectados. También se librará una partida extraordinaria destinada a los comerciantes perjudicados para que puedan abrir lo antes posible sus negocios.
El prefecto (gobernador civil) de la provincia de Alpes-Marítimos atribuyó el elevado coste humano de la catástrofe a que el fenómeno de gota fría fue «repentino, muy violento y concentrado» en un litoral con alta densidad de población y elevados niveles de urbanización.