La política de acogida de refugiados debilita al Gobierno de Angela Merkel
El ministro de Interior extiende a los sirios la devolución al país sin decírselo a la canciller.

Refugiados caminan para coger un tren hacia la frontera con Serbia cerca de Gevgelija.
La crisis de los refugiados continúa sacudiendo los cimientos de la coalición de gobierno que dirige la canciller federal alemana, Angela Merkel, que parece haber perdido el control sobre sus propios hombres. Eso aseguran sus socios socialdemócratas a la vista de la actuación del ministro federal de Interior, Thomas de Maizière, a espaldas de la jefa del Ejecutivo y de su coordinador para la política de los refugiados, Peter Altmaier.
Christiane Wirtz, viceportavoz del Gabinete germano, reconoció ayer que ni Merkel ni Altmaier habían sido informados por su correligionario cristianodemócrata y ministro de Interior de que el Convenio de Dublín volvía a aplicarse estrictamente a los refugiados procedentes de Siria, después de que fuera declarado en suspenso a finales de agosto.
Ese acuerdo de la Unión Europea establece que los refugiados podrán ser devueltos por un país miembro a aquel socio de la UE por cuyo territorio accedieron al espacio común si se registraron allí. Según Wirtz, la decisión de reengancharse a Dublín no supone el final de la ‘cultura de bienvenida’ hacia quienes huyen de guerras y dictaduras.
La iniciativa adoptada por De Maizière «no significa que de alguna manera haya cambiado el curso político», afirmó la portavoz, quien además quiso quitar leña al fuego ante la aparente falta de comunicación entre Merkel y sus subordinados. Se trata, dijo, de una medida «sobre la que no es necesario informar al detalle a la canciller personalmente».
Para el SPD, lo sucedido no es sino la confirmación de que «no afrontamos una crisis en la coalición, sino una crisis en la Unión», concluyó Christine Lambrecht, secretaria de organización parlamentaria de los socialdemócratas.
La última oportunidad
Lambrecht habló de «jornadas de caos» en la Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros y criticó al titular de Interior por actuar irresponsablemente. Aunque no exigió la dimisión de De Maizière, dio a entender que el SPD le concede una última oportunidad y reclamó que su partido sea informado puntualmente sobre toda medida que afecte a la política de refugiados.
Organizaciones humanitarias como Pro Asyl consideran que la aplicación a partir de ahora del Convenio de Dublín a los solicitantes de asilo procedentes de Siria llevará al fracaso de la política de integración, toda vez que dará lugar a la espera de decenas de miles de afectados durante meses para verificar su situación. El Ministerio de Interior no hace sino «sembrar miedo e inseguridad», dijo un portavoz de Pro Asyl. En el SPD, parte de la Unión y la oposición son conscientes además de que muchos de los llegados a Alemania no se registraron en ninguno de los países de la UE que atravesaron antes.