Bruselas, tomada por Ejército y Policía ante el temor de atentados inminentes

La capital europa echa la persiana en plena caza del terrorista huido de París.

Soldados y policías recorren la rue Neuve, la mayor calle comercial de Bruselas

Publicado por
Adolfo Lorente | Bruselas
León

Creado:

Actualizado:

El metro, museos, universidades, teatros, salas de conciertos, centros comerciales, tiendas ubicados en lugares enseña, competiciones deportivas... Bruselas, el corazón de la UE, echó ayer la persiana por temor a sufrir un ataque terrorista «grave» e «inminente» como los cometidos en París el 13-N. La capital comunitaria, un símbolo de la vieja Europa, se blindó de policías y militares mientras sus habitantes y los turistas hacían un cursillo rápido de que es eso que llaman la psicosis al terror yihadista.

Pese a todo, el primer ministro de Bélgica, Charles Michel, hizo un llamamiento a la tranquilidad, a la serenidad y remarcó que a diferencia de lo ocurrido en la capital francesa, los bruselenses podían salir de casa «sin pánico». Pero ya se sabe que la línea entre el miedo y el respeto es a veces demasiado difusa, sobre todo si las autoridades aseguran que existen serios indicios de la comisión de un atentado inminente que sería cometido «en varios lugares y por varias personas, usando armas y explosivos».

Bruselas vivió un día lluvioso, muy frío, realmente desapacible. Una jornada que amaneció con la decisión del Organo de Coordinación y Análisis de Amenazas (Ocam) de ampliar de 3 a 4, en una escala de 4, el nivel de alerta para la región de Bruselas, aunque para el resto del país sigue en 3. Hay que retroceder hasta finales de 2007 para encontrar la última vez, en una operación contra el terrorismo de Al-Qaida. Hoy, el Ocam volverá a reunirse a primera hora de la tarde para evaluar una situación que es crítica.

Redadas y detenciones

El octavo terrorista de París, Salah Abdeslam, sigue huido y el problema es que nadie parece saber dónde está, de ahí el estado de alerta decretado. Las redadas continúan, sobre todo en el barrio de Molenbeek, y con ellas el reguero de detenciones, pero Abdeslam, que habría cambiado de apariencia física, sigue sin aparecer. He aquí el miedo a sufrir otro París. Se redobló el despliegue de los efectivos policiales y del Ejército, que se pudieron ver durante todo el día por las principales arterias de la ciudad, como la Grand Place, donde ayer, paradójicamene, se colocó el árbol de Navidad entre militares y francotiradores. El Consejo Nacional de Seguridad, liderado por el propio primer ministro, colocó el foco de la amenaza en las grandes infraestructuras —el aeropuerto de Zaventem sufrió largas colas—, en el transporte público, en eventos deportivos, en centros comerciales o en las grandes calles comerciales de la capital, como la rue Neuve o a las avenidas Louise y Toison d’Or. El 90% de las tiendas cerraron, como las Galerias Inno, el Corte Inglés belga. Si como muchos aseguran el objetivo de los terroristas es sembrar el pánico y quebrar la rutina de Occidente, ayer lo lograron de plano. Nunca un sábado fue tan domingo en Bruselas.

Cargando contenidos...

Existe mucha confusión en torno a la investigación policial debido al máximo secretismo con el que se están llevando a cabo las pesquisas. Porque además de Salah Abdeslam, la Policía, según el diario Le Soir , estaría buscando a una segunda persona con armas y explosivos dispuesta a atentar. Se teme que haya células que hayan sido activadas tras el éxito policial cosechado en Saint-Denis. Medios franceses, en este sentido, aseguraron que Abdeslam podría portar también un cinturón con explosivos, lo que acrecienta el riesgo de un posible atentado. Además de los dos jóvenes que permanecen en prisión acusados de terrorismo al haber colaborado con el hombre más buscado —aseguran que fueron a París a buscarle, pero que no sabían nada de lo ocurrido—, hay un tercero que fue detenido la noche del jueves y que también estaría acusado de prestar apoyo logístico a Salah Abdeslam. Se trata de A. Lazez. Se trataría de un marroquí de 39 años, residente en el barrio de Jette y en cuyo turismo se encontró sangre y un arma. Ayer, la Policía detuvo a cuatro personas que viajaban en un coche sospechoso con matrícula francesa por la zona del Grand Sablon. La Fiscalía rechazó ofrecer información al respecto.