Los Ángeles sucumbe al pánico y cierra todos los colegios por una falsa amenaza yihadista

Los estudiantes de un colegio a las puertas del centro.
La prensa de todo el mundo se unió ayer a la histeria colectiva que cualquiera puede desatar en tiempos de terrorismo. El individuo que consiguió que se cerraran todos los colegios de Los Ángeles, el segundo mayor distrito escolar de EE UU, pretendía pasar por un extremista islámico, pero cometió varios errores a ojos de los expertos. El primero, escribir Alá con minúscula, algo que nunca le hubiera perdonado un verdadero yihadista. El segundo, referirse a varias partes del cuerpo con un lenguaje que un extremista hubiera considerado pornográfico.
«Ciertamente en ese email había muchas cosas que a mí, como antiguo empleado del FBI, me resultarían sospechosas», reconoció el ex congresista Mike Rogers en la CNN. «Para empezar, los verdaderos yihadistas no te avisan de lo que van a hacer, pero no sería justo mirar atrás con el lujo de haber tenido tiempo para pensarlo y criticar la decisión de alguien que tuvo muy poco tiempo para decidir la suerte de 650.000 niños».
Ese es el número de escolares que ayer no tuvieron clase en Los Ángeles. Sus padres se enteraron cuando los mandaban al colegio por la mañana, en el mejor de los casos, o cuando estos les llamaron al trabajo diciendo que el colegio estaba cerrado. Para paliar el trastorno, el Ayuntamiento ofreció a los estudiantes viajar gratis en transporte público y montó guarderías temporales para los que no podían volver.