Diario de León

Siria vive de espaldas al alto el fuego que se negocia a miles de kilómetros

Damasco condena los ataques de Turquía y pide a la ONU que acabe con los crímenes.

Familias sirias abordan autobuses que los llevarán al barrio de al-Qadam en Damasco. Efe/Sana

Familias sirias abordan autobuses que los llevarán al barrio de al-Qadam en Damasco. Efe/Sana

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M. Ayestarán | Beirut

Desde que Estados Unidos y Rusia hicieron público el acuerdo de alto el fuego en Siria la situación se ha complicado en un campo de batalla donde se abren nuevos frentes. Turquía atacó por segundo día consecutivo posiciones de la Unidades de Protección Popular (YPG), milicias del Kurdistán sirio a las que exige que se retiren de posiciones próximas a su frontera.

El avance de las YPG al oeste del río Éufrates es una «línea roja», informó el viceprimer ministro turco Yalcin Akdogan, que subrayó que en «cuestiones que afectan a la seguridad nacional Turquía no es un país que mira lo que pasa con los brazos cerrados».

El Gobierno de Ankara, que se ampara en la necesidad de defenderse y acusa a los milicianos de haber lanzado un proyectil a suelo turco, quiere a los kurdos fuera de lugares estratégicos como la base aérea de Menag. Pese a los llamamientos al final de los bombardeos por parte de Estados Unidos y Francia, Erdogan ha dado luz verde para atacar a una milicia que es uno de los apoyos más firmes de Occidente en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

El régimen de Damasco y los líderes kurdos se unieron en la crítica a Turquía. El ejecutivo de Damasco condenó los «repetidos ataques contra la integridad territorial de Siria» y pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que «ponga fin a los crímenes del régimen turco», a quien acusó de estar dando cobertura a los opositores armados. Saleh Muslim, dirigente kurdo del Partido de la Unión Democrática (PYD), brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), declaró a la agencia Reuters que «no hay derecho a la injerencia turca en los asuntos internos sirios» y recordó que la base aérea de Menag ha estado en manos del Frente Al Nusra, la rama siria de Al Qaeda, hasta la llegada de las YPG.

Bombardeos rusos

El avance kurdo se produce de la mano del Ejército y con la cobertura aérea de Rusia. Las tropas de Al Assad siguen ganando terreno y los medios oficiales informaron de que Tal Rifaat, al norte de Alepo, podría ser el siguiente objetivo en esa lucha por recuperar «el control de todo Siria», a la que se refirió esta semana Bashar Al Assad en una entrevista concedida a la agencia AFP. En esa lucha contará con el apoyo firme de Moscú que en medio de los mensajes sobre un posible alto el fuego emitió un comunicado para dejar claro que proseguirá con los ataques aéreos en contra del EI y «otras organizaciones terroristas», lo que para Moscú, como para Damasco, engloba al resto de grupos armados de la oposición. Con una oposición armada impotente, Turquía y Arabia Saudí tratan de mover ficha para dar oxígeno a los opositores a Assad a quienes han apoyado desde el estallido de la guerra.

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