LA NUEVA CRISIS DE LA UE
Cameron pone el destino de la Unión Europea en manos de los británicos
El 23 de junio los electores decidirán el futuro del país tras la renegociación de la relación
El primer ministro británico, David Cameron, compareció ayer en el 10 de Downing Street
íñigo gurruchaga | londres
Los electores de Reino Unido y Gibraltar decidirán el próximo 23 de junio si permanecen o abandonan la Unión Europea (UE), tras el anuncio en la mañana de ayer por el primer ministro, David Cameron, de que las decisiones del Consejo Europeo, el viernes, significan que ha cumplido su promesa de renegociar la relación de los británicos con la UE y que ahora cumplirá la de celebrar un referéndum.
Es la segunda consulta a los británicos sobre la pertenencia a la Europa comunitaria. En 1975, el Gobierno laborista de Harold Wilson convocó un referéndum para saldar las divisiones que existían sobre el acceso a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), en la que Reino Unido ingresó en 1972 por decisión del Gabinete conservador de Edward Heath con respaldo del Parlamento.
En aquella ocasión, la pregunta era: «¿Cree usted que Reino Unido debe permanecer como parte de la Comunidad Europea (Mercado Común)?» El 67,23% de la población votó ‘sí’ y el 32,77% votó ‘no’, con una participación del 64%. Ningún estado miembro de la UE ha decidido abandonarla, aunque territorios dependientes, como Argelia, Groenlandia y San Bartolomé se desgajaron de la CEE.
En junio, los ciudadanos británicos y gibraltareños, más los residentes en Reino Unido nacidos en Irlanda, Malta y países de la Commonwealth, que agrupa a países que fueron colonias británicas, responderán a una pregunta con dos opciones, recomendada por la Comisión Electoral: «¿Debe Reino Unido permanecer en la Unión Europea o abandonar la Unión Europea?»
El promedio de los sondeos publicados en 2016 indica que el voto en favor de la permanencia aventaja en dos o tres puntos porcentuales al de los partidarios de la marcha. Los sondeos realizados mediante conversación telefónica dan un resultado más favorable a la permanencia. Y registran una mayor disposición de cambiar el voto entre quienes ahora expresan el deseo de votar por el abandono.
David Cameron no cambió el tono de sus discursos sobre la permanencia en su declaración a los medios, tras una reunión del Gabinete, aplazada el viernes por la tardía firma del acuerdo. Reiteró que no siente afecto por la unión: «Yo no amo a Bruselas. Amo a Reino Unido». Y aireó el temor a las consecuencias de una derrota: «Abandonar Europa sería una amenaza para nuestra economía y nuestra seguridad».
El líder británico cree que los británicos vivirán mejor y más seguros en un Reino Unido más fuerte como consecuencia de un acuerdo en el que el Consejo Europeo subraya el carácter excepcional de la posición británica en el seno de la UE, como país que no tiene el euro como moneda, ni pertenece a la unidad fronteriza de Schengen y no desea impulsar una unión cada vez más estrecha.
Cuando Cameron anunció, en 2013, su compromiso de celebrar el referéndum, si tenía éxito en la negociación de nuevas cláusulas para la relación con la UE, prometió que su agenda contendría beneficios para todos los países miembros.