Los náufragos españoles afirman que nunca perdieron la esperanza

Rescatados en Malasia sobrevivieron diez días a la deriva comiendo moluscos y vaporizando agua.

Marta y David en un hospital de Kota Kinabalu. NOEL CABALLERO

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León

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isaac asenjo | madrid

David Hernández, de 29 años y uno de los dos náufragos españoles desaparecidos en Malasia y rescatados, relató durante una conversación telefónica cómo logró sobrevivir durante diez días a la deriva junto a su pareja, Marta Miguel de 30 años. El español, ingresado en el hospital de Kota Kinabalu (Borneo), subrayó: «Estamos con fuerza y alegres». Aún no tienen fecha de regreso, aunque el padre de Marta ha hablado del 17 de mayo, y la idea de estos dos jóvenes es de volver a Malasia para seguir aprendiendo. «Tenemos mucho que valorar. Volveremos en unos días a pedir perdón a nuestra familia por el susto y nuestra idea es la de regresar para seguir aprendiendo», asegura.

La pareja española, junto a la malasia Armella Ali Hassan y el chino Tommy Lam, que viajaban con ellos, fueron rescatados por pescadores vietnamitas en aguas del Mar de China Meridional, a unos 370 kilómetros al oeste del lugar del que desaparecieron. Los cuatro navegaban en un barco de 12 metros de eslora de la isla de Balambangan a Kudat, en Sabah, un trayecto que se recorre en unas dos horas. En el momento del accidente se encontraban de vuelta tras realizar una excursión en una zona llena de cuevas y cocodrilos.

El joven explica que una ola grande hizo volcar su embarcación. «No nos dimos cuenta de que estábamos tan cerca de la costa, nos hubiera costado una media hora regresar, pero en esos momentos sólo pensábamos volver a la embarcación y achicar agua. Se nos pasó el tiempo y se hizo de noche», cuenta este técnico electricista que emigró al país asiático ante la falta de oportunidades laborales en España.

David asegura que nunca vivieron momentos de pánico y siempre mantuvieron la esperanza de ser rescatados. También revela cómo sobrevivieron durante diez días a la deriva. «El mar fue generoso con nosotros. En la tercera noche nos metió varios peces en la barca y al menos pudimos darles unos bocados. Hasta el sexto o séptimo día no comimos nada más, hasta que se nos ocurrió comernos los moluscos que se adherían en el fondo de la embarcación. Y luego para beber, a Marta se le ocurrió vaporizar el agua de mar porque lo había visto en una película».

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Como otros jóvenes de su edad esta pareja se marchó de España hace unos meses en busca de nuevas oportunidades y terminaron en el Sudeste Asiático, un paraíso de playas de arenas claras, palmeras y agua azul turquesa. Tanto David como Marta colaboran en el Tommy’s Place, en Tip of Borneo -en el norte de la isla- a cambio de alojamiento y comida para conseguir experiencia y más adelante poder emprender.