Tylian y Kilian, la cara y la cruz de la infancia
La conmoción por el atentado perpetrado el pasado jueves en el paseo marítimo de Niza, donde unas 30.000 personas disfrutaban de los fuegos artificiales de la Fiesta Nacional francesa, se acentúa según se conocen las circunstancias personales de algunos supervivientes y fallecidos en la matanza.
Al tratarse de un evento festivo en pleno verano en una localidad costera, muchos de los protagonistas de esa trágica noche son niños y menores de edad que presenciaban el espectáculo en familia cuando Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un tunecino de 31 años, se lanzó contra la muchedumbre con un camión frigorífico de 19 toneladas.
Es el caso de Tylian, el bebé de 8 meses que sus padres perdieron en medio de la estampida de pánico del ataque y que lograron localizar sano y salvo gracias a las redes sociales. «Una señora vio lo que pasaba y tuvo el reflejo de recogerle y sacarle de su carrito, sin pensar o mirar si sus padres estaban a su lado. Reaccionó así para protegerle. Le tomó y salió corriendo para refugiarse en la casa de unos desconocidos», explicó a los medios la tía del pequeño, Tiava Banner. Fue ella quien publicó en Facebook una foto del bebé y un mensaje pidiendo ayuda para localizarle, que los internautas compartieron 22.000 veces y que sirvió para que pudieran dar con la persona que ayudó Tylian. Una señora contactó con la tía para decirle que tenía con ella un bebé que se ajustaba a la descripción.
«Me envió una foto en privado y era él. Grité de alegría y le dije que iba enseguida con mi marido», agregó en los micrófonos de RTL la tía de Tylian al resumir una historia con final feliz que ha emocionado a un país de luto.
Sin embargo, no todos los relatos de búsqueda de menores a los que se perdió la pista en el paseo de los Ingleses en la noche del jueves tuvieron un desenlace tan afortunado. Una de los primeros testimonios de víctimas que estremeció a propios y extraños fue el de un hombre que el viernes se dirigía desesperado y descompuesto de dolor a las cámaras de televisión preguntando: «¿Dónde está mi hijo?». Tarah, nombre de pila al que responde el padre, ya sabía entonces que su esposa, Olfa, había fallecido. Pero no lograba encontrar a su hijo Kilian, a quien su madre había llevado a ver los fuegos artificiales junto al mar. El personal del hospital Pasteur de Niza le comunicó 48 horas después que su esposa y Kilian, de 4 años, formaban parte de la lista de 84 víctimas mortales del ataque. Tras conocerse la noticia de esa familia rota, se ha organizado una colecta para ayudar a Tarah, de 39 años.