Turquía sufre una cadena de atentados que deja 14 muertos
Los tres ataques, atribuidos a la guerrila kurda, arrojan un balance de más de 250 heridos.
La comisaría de la provincia de Elazig, lugar donde estalló uno de los coches bomba. STR
ilya u. topper | estambul
Catorce muertos y más de 250 heridos son el balance de una serie de tres ataques cometidos ayer en otras tantas provincias del sureste de Turquía y atribuidos al proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda.
La secuencia de los ataques y el alto número de heridos han causado consternación en Turquía, si bien la táctica, el lanzamiento de un coche bomba contra una comisaría, ha sido habitual en los últimos meses.
El primer ministro, Binali Yildirim, se desplazó en avión oficial a la provincia de Elazig, escenario de uno de los ataques. Yildirim atribuyó el ataque «sin ninguna duda» al «PKK y sus ramificaciones», pero estableció una relación con el golpe de Estado atribuido a la cofradía de Fethullah Gülen.
Poco después, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseveró en un discurso en Ankara que «no hace falta ser un oráculo para entender que detrás de los ataques del PKK hay un acuerdo con la FETÖ» (organización de Gülen).
El primer atentado con un coche bomba tuvo lugar poco antes de la medianoche del miércoles en la provincia de Van, limítrofe con Irán. La detonación causó la muerte a dos civiles y a un policía, y heridas a 20 agentes y 53 civiles.
A las 6.14 horas de ayer tuvo lugar la explosión de otro coche ante una comisaría situada en las afueras de Elazig. En este ataque murieron 5 policías y se registraron 217 heridos.
Al mediodía hubo un tercer incidente en la provincia de Bitlis, cuando una mina colocada en la carretera explotó al paso de un convoy militar, causando cinco muertos y seis heridos.
«No basta con condenar el terror, hay que acabar con el terror. Hagan las políticas adecuadas: os daremos todo el apoyo que pidáis», dijo ayer Kemal Kiliçdaroglu, dirigente del partido socialdemócrata CHP, el mayor de la oposición.
El partido izquierdista y prokurdo HDP, al que parte de la sociedad turca considera el brazo político de la guerrilla kurda, también hizo un llamamiento para poner fin de inmediato a los enfrentamientos.
Amnistía Internacional (AI) describió los sucesos como «los últimos en una serie de ataques brutales y desconsiderados».