Un kamikaze mata, al menos, a 71 personas en Yemen
Mikel Ayestarán | jerusalén
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) aprovechó una vez más el caos que impera en Yemen para golpear en Adén y causar el atentado más sangriento del año en la ciudad costera del sur. Un conductor kamikaze logró burlar las medidas de seguridad de una base en la que entrenan nuevos reclutas y se inmoló en su interior.
Las últimas cifras, facilitadas ayer, elevaban a 71 el número de muertos y a 98 el de heridos en una acción que el EI reivindicó de manera inmediata y que sigue el patrón de operaciones suicidas que se han repetido en Irak desde la invasión estadounidense de 2003. Los yihadistas difundieron a través de la agencia Amaq fotos de su «mártir» identificado como Abu Sufyan al-Adani, un joven de Adén, natural del distrito de Mansoura. Las víctimas son jóvenes que se preparaban para formar parte de las fuerzas armadas leales al presidente Mansour Hadi y que cuentan con el respaldo de la coalición militar liderada por Arabia Saudí. El Gobierno español condenó ayer el atentado y pidió retomar las conversaciones de paz.
Yemen es un país destrozado por las guerras internas y la intervención militar de Arabia Saudí y tanto Al-Qaida en la Península Arábiga (AQPA), como el EI, tratan de sacar el máximo partido de la situación.