Rusia y EE UU negocian un pacto para lograr el alto al fuego en Siria
Putin y Obama mueven ficha con Erdogan en los márgenes de la cumbre del G-20 en China.

Obama, Putin y Jinping asisten a la cumbre del Foro de Cooperación Económica del G-20. A. DRUGINYN
p. almoguera | hangzhou
Estados Unidos y Rusia aceleran las negociaciones para pactar un alto el fuego en Siria que permita aumentar el envío de ayuda humanitaria a ese país. En esta ocasión, en Hangzhou (este de China), en los márgenes de la cumbre del G-20, donde se encuentran el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, y su par ruso, Serguéi Lavrov, tras semanas de intenso diálogo entre ambos equipos.
Kerry fue el encargado de anunciar que no había pacto todavía, tras estar dos horas reunido con Lavrov. El estadounidense indicaba que ambas partes solventaron un gran número de temas técnicos, pero «todavía quedan un par de asuntos duros por resolver».
Horas antes, el presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró que su equipo y el ruso trabajaban «contrarreloj» para consensuar un pacto. El presidente de EE UU aprovechó también para enviar un mensaje a Moscú: «Si no vemos ningún avance de los rusos en reducir la violencia y aliviar la crisis humanitaria, es muy difícil ver cómo pasamos a la siguiente fase».
Obama afirmó que «merece la pena intentar» el acuerdo con Rusia, y consideró «claves» las conversaciones con Moscú: «Si no fuera por ellos, Asad y su régimen no serían capaces de mantener su ofensiva», añadió. Putin respondía a Obama aseverando que la ayuda de Moscú a Damasco ha permitido que Siria se conserve como Estado.
Ambos se reunieron con el tercero en discordia: el líder turco, Recep Tayyip Erdogan. Obama mantuvo el primer encuentro con el turco tras la intentona golpista, de la que Erdogan acusa al predicador residente en EE UU, Fetullah Gülen.
Pese a ese y a otros asuntos que les enfrentan, ambos se mostraron moderados en público, y Obama reiteró su apoyo a Erdogan. «Hay que terminar con el trabajo» conjunto contra el Estado Islámico en Siria, declaró el mandatario de EE UU.