La UE se marca un nuevo rumbo para superar su crisis existencial
Un renacido eje franco-alemán defiende trabajar en el empleo, la migración y la seguridad .
Los jefes de estado y gobierno asistieron ayer a la cumbre informal de Bratislava. FILIP SINGER
m. tejero martín | bratislava
Los países europeos, sin el Reino Unido, esbozaron ayer un nuevo rumbo para dejar atrás la encrucijada en la que se encuentra sumida la UE tras ocho años de sucesivas crisis, aunque sin lograr aún la ansiada unidad necesaria para hacer rodar el proyecto comunitario.
En un ambiente solemne y una vez asimilado el impacto que supuso la decisión de la mayoría de británicos de abandonar el bloque comunitario, los demás líderes comunitarios abordaron sin tapujos la situación de «crisis existencial» -en palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker- en que se encuentra el proyecto europeo en estos momentos.
«Estamos en una situación crítica. Debemos demostrar que podemos mejorar», aseguró la canciller alemana, Angela Merkel, quien apeló a un nuevo «espíritu de Bratislava» tras un encuentro en el que la reflexión sobre los numerosos frentes abiertos que tiene la UE estuvo marcado por un renacido eje franco-alemán.
París y Berlín se han alineado como no lo hacían desde la salida del conservador Nicolás Sarkozy de El Elíseo, para defender un plan de trabajo centrado en tres ejes temáticos que en ocasiones se superponen: la economía y el desempleo; la migración y el control de las fronteras; la seguridad y la lucha contra el terrorismo.
«Sin la unidad europea no vamos a lograr estos objetivos», dijo Merkel en una conferencia de presa conjunta con su homólogo galo, François Hollande, quien defendió la necesidad de que la UE dé un paso adelante hacia una defensa común.
Esta idea, impulsada por Francia con respaldo alemán, es casi tan antigua como el propio proyecto comunitario, pero sin embargo se ha mantenido como un tabú durante décadas, ante la negativa rotunda de los británicos a considerar pasos en este sentido.
El brexit parece allanar así el camino a una «defensa europea», pero para que llegue a buen puerto necesitaría reunir un mayor consenso entre países que, como los tres Estados bálticos, rechazan la idea de crear una estructura militar paralela a la Otan.
«Creo que nunca he oído hablar de un ejército, hablamos de una mejor cooperación en defensa, pero no de una armada, no queremos duplicar la Otan», dijo la presidenta lituana, Dalia Grybauskaité.