Las denuncias sobre casos de abuso sexual sonrojan a la Eurocámara
El pleno pedirá hoy a la institución que impulse una investigación independiente.
Vista general de la Eurocámara, en una imagen de archivo. MATHIEU CUGNOT
A. Lorente | Bruselas
Es algo de lo que todo el mundo habla pero sin aportar hechos o cifras concretas más allá de los clásicos rumores, de mayor o menor intensidad y con mayor o menor fundamento. Pero pasar, pasa. El abuso sexual no es una ocurrencia, es una triste realidad. Existe en muchos ámbitos de la vida y también en el Parlamento Europeo, como ayer quedó constancia en el debate que se celebró en la sesión plenaria celebrada en Estrasburgo. Hoy, de hecho, este mismo pleno pedirá a la institución que impulse una investigación independiente y a la Comisión que elabore una directiva ‘ad hoc’.
Fue un debate acalorado en el participaron más de un centenar de eurodiputados, la inmensa mayoría mujeres. Hubo quien aseguró que los casos de abuso sexual en la Eurocámara eran «un secreto a voces». Con la tradicional excepción de los eurófobos británicos o el equipo de Marine Le Pen, la unión de la gran mayoría de los grupos fue la nota predominante y muchos portaron un cartel de la campaña ‘MeToo’ en apoyo a las actrices que han denunciado el escándalo sexual del productor de cine Harvey Weinstein.
Las cifras aportadas en el debate fueron ciertamente vagas ya que se trata de una realidad compleja que casi siempre se tiende a ocultar por las víctimas. Sin embargo, el diario Politico ha abierto un buzón anónimo en su web y ha recabado un centenar de confesiones. Sin embargo, el comité asesor con el que la Eurocámara cuenta desde 2014 sólo ha abordado una decena de casos y casi todo por acoso psicológico, no sexual.
Una cruda realidad
Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE, hasta un 55% de las europeas asegura haber sufrido algún tipo de acoso, una cruda realidad que sacó a relucir en el debate numerosas eurodiputadas como la socialista Iratxe García. «Existen informes que dan escalofríos», alertó la diputada alemana de Los Verdes, Terry Reintke. Por su parte, la sueca Linnéa Engström lamentó lo difícil que es denunciar este tipo de sufrimiento hablando incluso en primera persona. «Yo también fui víctima. Y les aseguro que es doloroso ver que quien lo hizo sigue en su cargo», lamentó. No dio nombres.
«Las mujeres no denuncian los casos por vergüenza», apostilló la polaca Agnieszka Kozlowska-Rajewicz, del PP Europeo. «La mayoría de casos descritos en los medios nunca se han notificado por los canales oficiales por vergüenza, por miedo a perder el trabajo».