Londres señala a un exagente del CNI como delator del exespía ruso envenenado

Roberto Flórez. BARRENECHEA
mateo balín | madrid
Los servicios de inteligencia británicos han señalado a un exagente español del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Roberto Flórez, como el delator del exespía ruso Sergei Skripal, un agente doble del MI6 envenenado junto a su hija con un gas nervioso el pasado 4 de marzo Salisbury. Se trata de un ataque intencionado que ha generado una grave crisis diplomática entre Reino Unido y Rusia, y que ha hecho revivir el episodio de envenenamiento y posterior muerte de otro exagente ruso, Alexander Litvinenko, ocurrido en Londres en 2006. El nombre del asturiano Roberto Flórez, mencionado por el periódico ‘The Times’, no es nuevo. Fue el primer condenado en España en febrero de 2010 por un delito de traición por hacerse con información secreta supuestamente para vendérsela a Rusia.
La Audiencia Provincial de Madrid consideró que, pese a no quedar probada la entrega de estos documentos sensibles, la sola intención de ofrecérsela a una potencia extranjera bastaba para ser condenado a 12 años de cárcel por traidor, la máximo pena. Sin embargo, diez meses después el Tribunal Supremo consideró «desproporcionado» el castigo y estimó de forma parcial el recurso de la defensa y rebajó a nueve años de cárcel. Tras computarse los dos años y medio que Flórez estuvo en prisión preventiva tras ser detenido en verano de 2007, el condenado liquidó su pena en julio de 2016 y desde entonces es un hombre libre que ha cumplido con la Justicia, según han confirmado fuentes judiciales. Las mismas fuentes han señalado que desde hace tres años se le ha perdido la pista y desconocen su paradero actual. Pese a que ‘The Times’ asegura que la delación de Flórez a los rusos sobre Sergei Skripal parte de los documentos extraídos del CNI, la sentencia del Supremo lo desmiente. El argumento de Alto Tribunal para rebajar su pena es que la conducta que le imputó la Audiencia de Madrid, «procurarse» información, no era tan grave como la de «revelar» esos datos. Es decir, la Sala admitió que la condición de agente secreto del acusado «justifica por sí sola una mayor penalidad», ya que traicionó la confianza de los servicios de inteligencia.