EE UU da el control de las cuentas a Guaidó para asfixiar al chavismo
Los ingresos petroleros de Citgo, la refinería de Houston, podrían ir a poder del nuevo gobierno.
El autoproclamado presidente, Juan Guaidó. MIGUEL GUTIÉRREZ
mercedes gallego | nueva york
En cuestión de días, el gobierno de EE UU ha reconocido a un nuevo embajador de Venezuela en Washington, ha dado el control de las cuentas bancarias del Banco Central de Venezuela al autoproclamado presidente Juan Guaidó y considera embargar el importe del crudo que Caracas envía a las refinerías en el Golfo de México. Así de rápido actúa el gobierno de Trump, decidido a consolidar el cambio de régimen en el país sudamericano. Lo único que le ha fallado es una resolución del Consejo de Seguridad de la Onu que reconociese a la Asamblea Nacional venezolana como la única institución elegida democráticamente, lo que hubiera legitimado a Guaidó como presidente interino. Con todo, Washington no contaba con sacarla adelante, dada la oposición de Rusia y China, sino que convirtió esa sesión especial en un megáfono para presionar a los países que aún no lo habían hecho a reconocerlo como presidente. Israel y Australia se sumaron el lunes a la lista.
Washington quiere que secunden su iniciativa de redirigir las cuentas e intereses financieros de Venezuela al nuevo mandatario para dotarlo de medios económicos con los que ganarse el apoyo del pueblo venezolano, con el que la oposición intenta sacar músculo estos días. La decisión de autorizarle el uso de las cuentas bancarias no fue anunciada por el Departamento del Tesoro, sino por el senador cubanoamericano Marco Rubio, al que el New York Times ha bautizado como ‘ouster in chief’ (derrocador en jefe), una suerte de comandante en jefe para cambios de régimen, etiqueta que el ex candidato presidencial rechaza por respeto a Trump y su equipo. «Aquí el que decide es el presidente, yo solo aporto ideas -aunque tiene un gran equipo alrededor-, y en realidad nunca ha necesitado que le convenzan mucho». Precisamente por la susceptibilidad que provoca el gobierno de Trump intenta ser cauto con el embargo del petróleo venezolano, su mejor arma para asfixiar a Maduro. La alternativa es que el gobierno de Guaidó logre ejercer el control sobre PDVSA, la empresa estatal propietaria de la refinería Citgo con sede en Houston (Texas). Guaidó ya despidió el viernes en conferencia de prensa al ministro de petróleo venezolano Manuel Quevedo, que sigue rindiendo lealtad a Maduro, y anunció sus intenciones de reemplazar al presidente de Citgo, Asdrubal Chávez, que tiene la entrada vetada en EE UU. Es ahí donde entraría en conflicto con Rusia, ya que el 49,9% de Citgo fue utilizado como aval para un préstamo de 1.500 millones de dólares que Moscú concedió a Venezuela en 2016.