Francia celebra los comicios municipales en plena crisis del coronavirus
El presidente Emmanuel Macron apuesta por que la democracia siga su curso
Con todo el país mirando con recelo el avance inexorable del coronavirus, Francia celebra hoy la primera vuelta de los comicios municipales, con estrictas precauciones sanitarias en las 70.000 mesas electorales a las que están llamados más de 47 millones de ciudadanos para renovar 35.000 Ayuntamientos.
Mientras sus vecinos italianos y españoles han declarado el estado de alarma y confinan a sus ciudadanos en sus casas, el presidente francés, Emmanuel Macron, apostó por que la democracia siguiera su curso pese a todo.
El riesgo es aún mayor si se tiene en cuenta que una semana más tarde deberá repetirse el ejercicio en el segundo asalto electoral, sin que nadie se atreva a atisbar las consecuencias que para entonces habrá tenido el COVID-19 en Francia.
El gel para lavarse las manos, las toallitas higiénicas, una persona dedicada exclusivamente a la limpieza, las señales en el suelo para mantener la distancia entre electores, los llamamientos a evitar contactos,... convivirán durante todo el día de hoy con urnas y papeletas.
El Gobierno recibió el consejo de los científicos de que acudir a votar no era más peligroso que ir a comprar y, en un país que todavía no ha ordenado el cierre de establecimientos, las elecciones no suponían una agravación del riesgo de contagio.
Ni siquiera para la población más vulnerable, ancianos y pacientes con otras enfermedades, a quienes los presidentes de las mesas darán prioridad para depositar su papeleta, con el fin de que pasen el menos tiempo posible en la cola.
La primera incógnita será conocer si los ciudadanos dan crédito a esas garantías o si, como auguran algunos sondeos, muchos de ellos optarán por no correr el riesgo de contagio en las mesas electorales, lo que restaría crédito democrático al resultado.
Un 22% de los que aseguraban que irían a votar dicen ahora que no lo harán, según la encuesta del instituto Odoxa.