Diario de León
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León

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Major es un joven, esbelto y cariñoso pastor alemán cuya triste y aperreada vida cambió cuando Joe Biden lo rescató del refugio canino de la protectora de animales de Delaware en 2018. Será el primer can rescatado de una perrera que viva en la Casa Blanca y pueda sestear en las mullidas alfombras del Despacho Oval.

Más de 300 animales, entre perros, gatos, cabras, vacas, pájaros han sido inquilinos de Casa Blanca acompañando a los primeros mandatarios. Algunos tan mediáticos como Socks (calcetines), el gato de los Clinton. Pero Major no podrá gozar, con todo, del honor de ser la primera mascota presidencial rescatada. Este ‘título’ es de Yuki, un perro callejero adoptado por Lyndon B. Johnson en 1966.

Major no es el único perro del matrimonio formado por Joe y Jill Biden, que tienen otro pastor alemán, Champ, adquirido a un criador en 2008. Cuando era un cachorro, Major llegó al refugio junto con sus cinco hermanos, después de que la camada estuviera expuesta a toxinas. La madre y los cachorros recibieron una atención veterinaria de emergencia que les salvó la vida. Ashley Biden, hija del político, envió a su padre una alerta desde el refugio diciendo que se buscaban hogares para los perrillos y todos fueron adoptados. La familia Biden ha exhibido con orgullo en las últimas semanas a Major en las redes. Trump, quien dijo que le parecería «falso» tener un perro y que no adoptaría ninguno por estar «demasiado ocupado» con su labor presidencial. «¿Cómo me vería paseando a un perro por el césped de la Casa Blanca?», se preguntó en cambio Biden.

Trump ha sido el primer presidente del país sin una mascota autorizada a acurrucarse a sus pies bajo el escritorio del Despacho Oval desde William McKinley, presidente desde 1897 hasta su asesinato en 1901.

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