Joaquín José renuncia a una fortuna para evitar otro nuevo juicio
Joaquín José Martínez
Joaquín José Martínez, el español que permaneció en el corredor de la muerte en Estados Unidos, ha renunciado a más de un millón de dólares de indemnización al que tendría derecho por sus años vividos en cárceles norteamericanas con el fin de evitar un nuevo juicio en Estados Unidos. Lo hizo el día en que se cumplía un año de su salida de prisión tras su segundo juicio en Tampa (Florida). Martínez justificó su decisión por el temor a posibles represalias de las autoridades estadounidenses. «Quiero evitarme problemas, los jueces están muy presionados por el poder político en Estados Unidos y no quiero volverme a encontrar en una situación en la que tenga que ir a un juicio, a una vista que tendría que ser en el mismo lugar donde me condenaron a muerte», señaló. El ex preso español dijo haber sufrido «mucho» por la decisión tomada, ya que ese dinero se podría donar a alguna institución. «Sé que soy inocente y que tengo derecho a esa indemnización, pero quiero poner eso en el pasado», explicó. Asimismo, señaló que ha viajado a Estados Unidos dos veces en este primer año en libertad para asistir a los cumpleaños de sus hijas el 14 de julio y el 26 de septiembre de 2001, respectivamente. «Pasé mucho miedo al llegar. Iba acompañado por mis padres, pero el ver a los guardias de seguridad vestidos igual, recordé los momentos que pasé en el corredor de la muerte», aseguró. Su nueva condición lejos de la prisión sólo la sintió pasados diez meses en España ya que, a su juicio, tardó prácticamente el mismo tiempo en poder asimilar la situación en libertad que cuando entró en la cárcel por primera vez. «He dado conferencias en España y en el extranjero. Mi padre y yo hemos creado la Asociación Internacional Abolicionista, de la cual mi padre es presidente y yo, presidente honorario, y que lucha contra la pena de muerte». Además, ha rehecho su vida sentimental con una mujer española a la que conoció por carta en el corredor de la muerte. «Estoy contento, tranquilo, no me puedo quejar de la vida», apostilló.