OPINIÓN Enrique Vázquez
El Cairo-París-Madrid
El presidente Mubarak dijo el jueves en Madrid, en público, lo que no quiso decir el presidente Aznar: que se opone a un (eventual) ataque norteamericano contra Iraq. A la pregunta común sobre el particular el rais egipcio fue breve y categórico y terminó su párrafo, tras señalar el caos que seguiría a la operación, diciendo sencillamente: yo no apoyo ese ataque. El presidente español se limitó a instar al gobierno iraquí a que cumpla sin dilación la obligación que tiene de permitir el control por la ONU de su pretendido programa de armas de destrucción masiva... Horas antes, en Londres, el primer ministro británico había ensayado, algo más barrocamente, una tercera vía: dejó sobreentender que si hay ataque de EE. UU., Londres irá al frente con el primo americano y que no cree necesitar una expresa luz verde del Parlamento... pero aceptó que las cosas cambiarían radicalmente si Saddam aceptara la vuelta incondicional de los inspectores. Hosni Mubarak tiene la reputación de un impávido líder egipcio eternizado en el poder y poco menos que insustituible en la gestión multilateral de cualquier intento de paz. Tal vez lo es, pero por su persona tanto como por su función: es el presidente del más importante, política y cualitativamente, Estado árabe y tiene relaciones diplomáticas con Israel. Es de suponer que su rápida visita a París y Madrid, con entrevistas con las más altas autoridades del Estado, estaba prevista antes del ataque israelí del lunes-noche en Gaza y sus devastadoras consecuencias en todos los órdenes, pero, en cualquier caso, provocó que el rey Juan Carlos se trasladará expresamente desde Mallorca a Madrid para recibirle. El rais no necesita intermediarios para hablar con Washington, pero es seguro que ha pedido a Chirac y Aznar (el papel regio sería más simbólico y podría orientarse más bien hacia la comunidad judía como tal, incluso o principalmente fuera de Israel) un esfuerzo particular para hacer ver al gobierno israelí que debe terminar de una vez la violencia: Sharon, en la versión de Mubarak, torpedeó deliberadamente el alto el fuego previsto por el Hamas el lunes y conocido - lo ha reconocido Simon Peres - antes del ataque.