Los palestinos se reservarían el derecho de atacar a personas e intereses israelíes en Cisjordania y Gaza
Hamas, a punto de firmar un pacto de alto el fuego dentro de Israel
Varias organizaciones palestinas, incluido el Movimiento de Resistencia Islámico, Hamas, están negociando un acuerdo con el que finalizar l
Un niño pide en una manifestación en Gaza la liberación de palestinos
De aprobarse el acuerdo, Hamas y el resto de formaciones palestinas se reservarían el derecho de atacar a personas -soldados y colonos- e intereses israelíes en Cisjordania y Gaza, es decir, en los territorios que Israel ocupó en 1967, aunque no dentro de Israel. En las negociaciones están participando 13 formaciones palestinas, con la ausencia destacada de Yihad Islámico. La posición tradicional de Hamas ha sido considerar todo el territorio israelí, y no sólo Cisjordania y Gaza, como parte de Palestina. Si acaba firmando el acuerdo, Hamas expecificaría que en un futuro podría reanudar los ataques en el interior de Israel. Los dirigentes de Hamas están estudiando a fondo el texto y todavía no han dado su última palabra. En el seno del Movimiento de Resistencia Islámico hay distintas posiciones, y algunos dirigentes insisten en que el único camino posible es continuar la lucha armada como hasta ahora. El documento consta de tres partes. En la primera se describen los «objetivos nacionales palestinos», que serían el final de la ocupación, la independencia dentro de las fronteras de 1967 y una solución justa al problema de los refugiados que viven diseminados en el extranjero. En la segunda parte del documento se detallan los medios por los que se intentarán conseguir los objetivos citados, y que serían la lucha política, la lucha popular legítima, así como la resistencia popular contra la ocupación. Y por último, se bosqueja un plan para democratizar las instituciones palestinas. En este apartado se implica que en las instituciones tiene que haber una representación de la oposición, algo que ahora mismo no ocurre. En las primeras elecciones palestinas, celebradas en 1995, los distintos grupos de la oposición -Hamas, Yihad Islámico y los frentes Popular y Democrático- optaron por no presentarse al considerar que la Autoridad palestina era una herramienta al servicio de Israel. Estas formaciones islamistas siguen pensando que el Gobierno autónomo ha sido creado por los dirigentes hebreos con el fin de dar una apariencia de democracia al tiempo que ellos siguen controlando Cisjordania y Gaza. Elecciones en enero Por otra parte, Ariel Sharon advirtió ayer a los distintos partidos que componen la coalición de Gobierno que si la Kneset no aprueba los presupuestos que él ha preparado las elecciones podrían celebrarse en enero. La amenaza va dirigida específicamente al partido laborista y a los ultraortodoxos de Shas. Ambas formaciones han puesto reticencias a la ley de presupuestos y han anunciado que votarán en contra cuando llegue a la Kneset en otoño. Según los laboristas y Shas, se trata de unos presupuestos antisociales, una acusación cierta ya que la economía de este país no se encuentra en su momento más boyante y Sharon quiere recortar de todos los Ministerios -incluido el de Defensa- para evitar una crisis aún peor. Dentro del partido laborista se están agudizando las luchas intestinas y su líder, Binyamin ben Eliezer, se ha visto forzado a salir de esa identidad completa que ha mantenido hasta ahora con el Likud. Su oposición a los presupuestos debe interpretarse como una maniobra destinada a no perder más apoyos del resto de los dirigentes laboristas.